viernes, 9 de enero de 2015

Quilapayún en el Teatro SHA: homenaje a Víctor Jara y pasado y presente del canto popular latinoamericano

Crónica publicada en Raíces del Folklore el 26 de enero de 2012. Publicada en el sitio oficial de Quilapayún como reseña de su paso por Buenos Aires.



El legendario conjunto chileno Quilapayún se presentó en el Teatro SHA en un espectáculo que contó con dos partes bien definidas: un homenaje a Víctor Jara y un repaso por las canciones más emblemáticas y también por las nuevas creaciones del grupo. Aplaudidos fervorosamente desde su entrada y con un teatro repleto, los chilenos correspondieron a su público con un show en el que demostraron su vigencia vocal y musical, y en donde además recordaron anécdotas con Víctor Jara y otras épocas. Como los caracteriza, con humor y canciones renovaron su compromiso con la canción latinoamericana.

Sin lugar a dudas Quilapayún es un conjunto que marco una época, allá por fines de los '60 y los '70 tuvieron su auge, también sus inconvenientes para desarrollar su arte en su país del que sufrieron un largo exilio durante la dictadura (dictadura y no "régimen") de Pinochet. Es uno de los grupos emblemáticos de aquellos momentos de esperanza de cambio y de jóvenes que soñaban con un mañana mejor. Por eso no extraño que en la fila antes de ingresar haya gente de todas las edades, entre ellas una gran cantidad de personas ya mayores que con nostalgia recordaban: "yo los vi en el '84 cuando volvieron a la Argentina, ese año lo vi también a Zitarrosa, a Inti Illimani, Soledad Bravo... hace poco no pude ir a ver a Silvio Rodríguez" decía una señora de anteojos, cabellos largos y blancos a su compañero también canoso y pelilargo. Nombres que son referentes de la canción popular latinoamericana.

Por eso, ni bien salió la formación de Quilapayún (acompañados en percusión por Danilo Donoso de Inti Illimani Histórico), el público los recibió con un caluroso y extenso aplauso y más aún cuando sonaron los primeros acordes de "Plegaria a un labrador", dando así inicio a la primera parte de la presentación dedicada en homenajear a Víctor Jara, quién fuera director del grupo; "esta canción fue muy importante para nosotros, con esta canción ganamos en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena" contaron. Para introducir "La canción del minero" antes recordaron: "conocimos a Víctor Jara en una peña en Valparaíso, allí le propusimos que sea nuestro director y por suerte aceptó, está es una de las canciones que compuso especialmente para ser cantada por nosotros"; claro que luego de cantar este tema que entre sus estrofas dice "todo para aquel/ nada para mi" desde el público gritaron "no a la Minería contaminante, Famatina no se toca".

El homenaje continuó con "Paloma quiero contarte", canción que fuese una carta de Jara para su mujer, la famosísima "Te recuerdo Amanda" canción escrita cuando el cantautor "decidió unirse al movimiento de liberación" y que recuerda a sus padres, "La cocinerita" ("esta es de ustedes" dijeron), "Hermida de la Victoria" tema dedicado a una "guagüita" (niña) que fue asesinada de un balazo por la policía en un acto represivo contra el campamento obrero de la Población la Victoria.

Entre recuerdos de Víctor Jara e introducciones contando la historia de cada canción todo siguió con "Manifiesto", canción que Víctor escribió casi premonitoriamente antes de ser fusilado a manos de los militares chilenos y que no fue editada mientras vivía pero que si la había grabado en un disco, disco que fue sacado de las manos de los militares y clandestinamente enviado a Europa, donde fue editado (en España precisamente), y es imposible no pensar en que hubiese pasado si ese disco hubiese quedado en mano de los asesinos chilenos, seguramente lo hubiesen vuelto a matar, pero afortunadamente fue rescatado y Víctor siguió vivo en sus obras. En ese momento los integrantes de Quilapayún recordaron "cuando nos enteramos de la muerte de Víctor nosotros estábamos en Francia, fue un dolor muy grande". "Con el alma llena de bandera" (dedicada a un estudiante víctima de otro crimen policial en una protesta), continuó este homenaje que entre canción y canción recibió interminables aplausos.

Un momento con mucha emoción se vivió antes de que Quilapayún cantara la última canción de este homenaje. Antes de comenzar a cantar "El aparecido" los chilenos contaron que era "una canción que Jara escribió para un argentino, un argentino legendario en todo el mundo: el Che Guevara", allí la concurrencia explotó en aplausos y ovaciones. "Jara la escribió cuando el Che decidió ir a Bolivia y la prensa decían que lo buscaban por todo el mundo" "Correle, correle, correla/ por allí, por aquí, por allá/ correle que te van a matar".


Luego de una catarata interminable de aplausos, devueltos desde el tablado por el conjunto, terminaron esta primera parte diciendo que la obra de Victor Jara se prolonga, el sigue vivo en sus canciones, recordaron su amistad, y que fue su compañero de lucha, canciones. Por último contaron la forma de morir de Víctor Jara ("42 balas de militares chilenos, 35 años impunes, es una mancha de sangre en la historia de nuestro país").

Tras un intervalo, nuevamente el conjunto chileno salió en escena, esta vez para cantar sus canciones más conocidas y para presentar sus obras nuevas: "Cantamos porque si y porque no. Porque si: porque nos gusta cantar como los pájaros, que cantar por cantar, cantamos porque nos amamos, porque nos gusta el sonido, porque nos gusta la música. Porque no: porque no nos gusta la miseria, la injusticia, la violencia, la discriminación a las sirvientas, indígenas, negros, mujeres, homosexuales, porque no nos gusta la desigualdad, es inaceptable no lo permitimos. Cantamos porque si y porque no, pero sobre todo porque si". 

Y así, tras esa introducción se sucedieron canciones como: "Miren como se ríen" (de Violeta Parra) "canción muy actual para nuestro pueblo chileno", "Vamos mujer", "Tío Caimán". Dedicada a los familiares de los desaparecidos "Donde está la que quiero" obra de Luis Advis fue merecedora de varios aplausos. "Juana la cubana", "Todo tiene que ver" y otras canciones instrumentales fueron otras de las canciones que interpretó Quilapayún cuando el clima ya era muy festivo por momentos y de mucha emoción, pero siempre con una participación muy atenta de los presentes.

En distintos momentos, el grupo hizo algunas actuaciones y diálogos humorísticos entre ellos. En una ocasión sacaron unos diarios y comenzaron a parodiar titulares de noticias. En otro aclararon "como ustedes saben en nuestro país hay un gran problema educacional, por eso vamos a conjugar verbos" y allí dispararon algunas ocurrencias como por ejemplo: "yo vivo, el engorda, tú sudas, nosotros envejecemos, vosotros enriquecen, ellos mueren" o "yo voto, tú votas, el da el golpe de estado, nosotros nos exiliamos, vosotros se solidarizais, ellos ... ellos ¡que no nos rompan las pelotas!".

"Como ustedes saben en Chile son costumbre las catástrofes políticas y geográficas" dijeron antes de cantar "Mi patria" que según contaron fue compuesta desde el exilio y luego en 2010 tras el terremoto que azotó a nuestro país vecino resignificada. Por último y como despedida entonaron, ya con todo el público de pie, "La muralla" canción compuesta sobre el poema del cubano Nicolás Guillén y coreada por todo el teatro.

Previo a la despedida del grupo fue con ensordecedores aplausos y ovaciones - y tras una mención a Atahualpa Yupanqui (que extendió el clamor)  -, Quilapayún invitó a todos a "hacer una brujería para que no resuciten ni vuelvan los Pinochet, ni los Videla, ni ningún gorila." y así cantar "Malembe". De nuevo los aplausos, las ovaciones y el pedido de otra y con la gente de pie cantando "el pueblo unido jamás será vencido", lo que obligó al conjunto a volver al escenario para interpretar justamente "El pueblo unido jamás será vencido" que fue cantada al unísono, con los puños (izquierdos) en alto y agitándose, lo que por supuesto provocó que luego de otra despedida haya un pedido eufórico de "una más". Nuevamente y con mucha emoción el legendario conjunto chileno agradeció al público y se fueron cantando otra de las canciones que había sido reclamada por los espectadores durante toda la noche: "La batea", y luego tras otra lluvia de aplausos desde el público al escenario y viceversa, esta vez si la despedida fue definitiva.

Al salir los más jóvenes se fueron alimentados por una experiencia de esas que hoy, tiempos de otro tipo de canciones, no abundan, un momento histórico por lo que significa este grupo y sus canciones. Los más grandes repetían la imagen de la fila antes de entrar, solo que ahora comentaban, vaya a saber pensando en que cosas de aquellos años gloriosos y esperanzadores en los que soñaban y luchaban por la construcción de un sistema más justo: "que recuerdos me lloré todo..."

Por Pablito Piris

miércoles, 7 de enero de 2015

Nicolás Falcoff: “La música tiene una capacidad transformadora de abrir conciencias”

Entrevista realizada en la casa de Nicolás Falcoff, en la C.A.B.A. Publicada en julio del 2012 en

Desde sus múltiples facetas, la de músico, compositor y productor, Nicolás Falcoff encara su trabajo con un compromiso claro que se ve reflejado en cada una de las obras que conforman su nuevo disco: “Guardianes de la Semilla” el cual, a su vez, mantiene un eje con el anterior: “La insurgencia del caracol”. Aquí, Falcoff nos habla sobre esos temas centrales de esta nueva producción y sobre sus diversos trabajos y proyectos, desde un lugar íntimo, abierto y reflexivo.

Con Guardianes de la semilla el músico, compositor y productor Nicolás Falcoff lanza su segundo trabajo discográfico. Pensante, pausado y expresivo va dejando conceptos claros acerca de su trabajo y sus modos de pensar, con respecto a este nuevo álbum dice: “en este disco hay una continuidad con el primero (La insurgencia del caracol), pero es una continuidad espiralada, da vueltas pero no pasa siempre por el mismo punto, sin embargo hay tomas que se repiten” anticipa Nicolás y agrega que la elección del nombre Guardianes de la semilla “surgió a partir de haber escuchado a las Mujeres en Asamblea del Movimiento Nacional Campesino Indígena que entre sus consignas y sus conceptos hablaban de ser guardianas de la semilla. Me gustó muchísimo ese concepto porque condensa el mensaje que tienen las letras del disco, es cuidar la vida; la semilla es el principio que da lugar al brote, al tronco, a la rama, a la hoja y al fruto, y ese fruto alberga una semilla y así empieza ese círculo espiralado, por eso digo lo del espiral.” 

Desde esta lógica es que las canciones giran concéntricamente en torno a esa idea y mensaje que prevalece y forman parte de este trabajo, a su vez reflejan momentos y experiencias de diversas comunidades del mundo: “algunas canciones nacieron en Territorio Autónomo y Rebelde Zapatista, al igual que en el disco anterior, de hecho nacieron a partir de presentar el disco anterior. Volver y encontrarme con esa realidad fue inspirador. Muchas canciones nacieron en el Chubut profundo, en territorio Mapuche; otras nacieron en latitudes lejanas en viajes que pude hacer mostrando mi música, asi que es un disco que está muy cargado del viaje que es algo que caracteriza también al caracol, que va con su casita a cuestas siendo nómade. Guardianes de la Semilla condensa la experiencia de ir conociendo distintas realidades, distintos pueblos indígenas, originarios, de África, pueblos orientales que tienen una sabiduría muy grande que tiene que ver con cuidar la vida.”

- ¿Cuánta influencia hay de estos viajes en las canciones?
Creo que al igual que la música los viajes son transformadores, el viaje te saca de la cotidaneidad te muestra otras maneras, otros pueblos, otras identidades y uno ahí se va replanteando la propia. Desde ese lugar a pesar de las diferencias que uno va encontrando hay ciertos puntos en común entre los pueblos, y a partir de esos puntos en común, se va construyendo una trama y yo como cantautor fui poniendo en juego distintas letras, temáticas y ritmos. Las experiencias de viaje tuvieron mucho que ver en las canciones.

- ¿Cuáles son esos puntos en común que vas encontrando?
Lo que voy notando es que está esa sabiduría ancestral que más allá de pertenecer a una ciudad o pertenecer al campo o al medio de la montaña. Sabiduría que es vigente y que transmiten los pueblos indígenas de relacionarse con la tierra desde un lugar de la vida, por eso me parece que lo de Guardianes de la Semilla condensaba esta idea, porque uno puede ser guardián de la semilla en el campo labrando la tierra pero también puede ser guardián de la semilla en la ciudad y hay muchas maneras de construir otro mundo. Desde ese lugar yo trataba de vibrar en consonancia con las experiencias que veía de construcción autónoma, de construcción nativa.

- En un momento mencionaste “replantear la propia identidad” ¿Cuáles son esos replanteos o qué construcción hasta el momento pudiste hacer de nuestra identidad a partir de tus experiencias?
Creo que es un equilibrio entre la diferencia y lo símil. Las identidades son móviles, son variables, van cambiando porque sino estarían muertas, pero a su vez tienen que tener ciertos puntos de anclaje. Creo que en el caso de las identidades de los pueblos tienen que ver con donde uno se crió, como uno fue viviendo de chico, lo que uno escuchó; hay algo de mi música que es argentina y es porteña hasta te diría, pero sin embargo de ahí yo me acerco con música que tiene que ver con Zimbabwe, a folklore del interior del país, de otras partes del continente y las elaboro a mi manera. 

- ¿Qué crees que nos falta para seguir conociendo todas esas otras culturas, todas esas visiones?
Hay mucho camino por recorrer. Yo siento que cada vez más hay en distintas partes nuevos modos de organización, nuevas formas de ser y estar en el mundo. Creo que lo que nos falta es juntarnos, pero no pretendiendo ser iguales o que el otro sea como yo, sino juntarnos desde las diferencias, de saber que el otro es un otro con el cual yo puedo compartir. Hay algo de eso en donde el arte puede ser útil, el arte al ser creativo y al ser transformador permite un compartir. Creo que nos falta más conexión, en general en las ciudades donde uno está más alienado, donde uno está más inmerso en realidades que nos hacen creer que tenemos necesidades ficticias, necesidades de consumo que nos hacen alejar del contacto, la mirada a los ojos, el compartir un hecho artístico, el respirar, son cosas muy simples. Cuando uno empieza a tomar conciencia de eso se empiezan a notar determinados cambios, las verdaderas soberanías más allá de un Estado Nacional, pasan por definir quiénes somos, de donde venimos, hacia donde vamos y hacer respetar esas identidades. Ser y estar en el mundo, respetando a los demás pero siendo como somos. El respeto es algo que falta transitar pero son caminos a recorrer y etapas en la historia de la civilización y siempre ha habido cambios, que están ocurriendo y en los cuales en algunos aspectos soy muy optimista.
Si uno realmente convive con los demás con respeto se puede construir de otra manera, y la prueba está en proyectos autogestionados que avanzan, en proyectos alternativos de cultura de comunicación que también están mostrando que se pueden hacer de otra manera las cosas. En relación a la música trato de no perder ese eje que tiene que ver con la capacidad transformadora de abrir conciencias que tiene la música y en mi caso la canción que es la herramienta de creación que elegí, esa conjunción entre una melodía y un texto.

En referencia a esta cuestión Nicolás Falcoff añade: “La Tierra es un hogar en el cual nosotros habitamos, del cual somos parte, no es una propiedad. Si vivimos y fluimos en consonancia con lo que nos rodea el mundo puede ser otro, son cambios que no son grandes misterios del Universo, son cambios éticos, como uno convive con el otro y como uno convive con la naturaleza y ese tipo de sabidurías yo voy encontrando que los pueblos estén en América, África o India se van repitiendo y que el mundo Occidental judeo-cristiano ha ninguneado sistemáticamente, recién ahora se están empezando a ver después del gran fracaso de las ideologías que se han construido en el mundo occidental que nos toca vivir, se están buscando otras alternativas desde la medicina, la educación, la organización social.

LA INFLUENCIA DE LOS VIAJES Y DE LA FILOSOFÍA
Nicolás Falcoff, muestra en este trabajo su faceta mutiintrumentista: guitarra, armónica y mbira (instrumento tradicional del pueblo Shona, Zimbabwe), esto pone de manifiesto que desde el aspecto artístico incorpora diversos elementos de las músicas del mundo: “en lo musical estoy bastante signado por lo que es el folklore latinoamericano, me siento parte de ese folklore como músico argentino y rioplatense, pero en este caso también me animé a grabar con la mbira (instrumento de Zimbabwe) que la vengo tocando hace varios años y ahora la hice parte de mi música.”

- ¿La mbira la conociste en uno de tus viajes?
No, la conocí acá. Vino a mi programa de radio (N: Sonidos Clandestinos por FM La Tribu), Santiago Vázquez tocó, escuché el instrumento y medio que me enamoré. Después tuve la oportunidad de recibir un instrumento desde Zimbabwe y de conocer la música del pueblo Shona y empezar a tocar estos temas ancestrales que tienen 1.000 años y se fueron transmitiendo de generación en generación. Para este disco me animé a componer con la mbira con la lógica de la música Shona, con la lógica circular de frases que se repiten, cantos. Hice un tema propio, que lo escribí en India y que tuvo que ver con una meditación muy fuerte en un templo llamado Matri Mandir, pero rescatando de lo Shona está cuestión de utilizar el instrumento como en un ritual, la música como un modo de conexión con los ancestros, ahí encontré también el respeto por la raíz que es lo que permite que cualquier árbol crezca. No hay árbol que no crezca desde abajo, los propios zapatistas hablan “desde abajo y a la izquierda” cuando se autodefinen, entonces ahí se empiezan a construir los puentes y de esos puntos en común empieza a surgir la poética del disco.

- Casualmente hablando de poética, en tus discos hay construcciones a partir de figuras retóricas elaboradas, ¿sos de leer mucho, de tener referentes que se vuelcan a la hora de la composición?
Yo estudié filosofía, soy Licenciado en Filosofía. Siempre lo hice como una actividad paralela a al música porque nunca me dediqué a la filosofía profesionalmente pero eso me trajo un montón de lecturas obligadas. Hay mucha lectura filosófica en general en mi trabajo de escritura de letras, está muy signada por ciertos filósofos, por ciertos pensadores y por ciertos poetas también, me gusta mucho la poesía. De alguna manera, las lecturas aparecen y después de terminar la carrera de filosofía, que es una carrera muy orientada a la parte occidental, empecé a indagar en el pensamiento más cercano a Oriente y del Lejano Oriente que tienen que ver con el Hinduismo, con el Budismo Zen, con el Yoga, el Tantra, la historia de las religiones comparadas y todas esas lecturas también sirven como viajes literarios donde uno va conociendo otras maneras de pensar, otras cosmovisiones y encontrando hasta puntos en común, a partir de ese lugar se va tiñendo la poesía a la hora de escribir.

- Con respecto a América Latina y a partir de las experiencias en tus viajes ¿pudiste indagar alguna filosofía autóctona, pre-colombina?
Yo me acerqué bastante en los viajes a distintas comunidades indígenas y más allá de la filosofía del libro uno ve la filosofía de vida que tienen, la manera de criar a sus hijos, de estar en su comunidad, de relacionarse con la Tierra. A mi lo que me marca mucho es esta relación con la Tierra como la dadora de vida y he encontrado muchos pueblos que viven esta cuestión tanto en el sur de la Argentina como en Colombia, en Perú o en México. Pedir permiso si voy a entrar a un bosque, a un río, soy un invitado y soy bienvenido siempre y cuando sea respetuoso; el considerar que cada lugar tiene sus espíritus guardianes, que en otros momentos era considerado como animismo o como brujería y lo sigue siendo, hay muchísimo que los pacientes y los médicos occidentales tenemos para aprender de ahi, cuando nos duele algo vamos a la pastillita, apostamos al síntoma; creo que lo que nos pasa en el mundo judeo-cristiano posmoderno o como quieran llamarlo es que nos basamos en el síntoma, no nos animamos a ir a la raíz. Justamente en Guardianes de la semilla aportamos un granito de arena para pensar que sin la raíz no pasa nada, todo crece desde la raiz y el ser humano al igual que el árbol es un mediador entre el cielo en la tierra, tenemos que tener los pies en la tierra y tener conciencia que hay un cosmos infinito arriba de nuestras cabezas, que no termina el mundo en nosotros. Ese tipo de enfoques lo encuentro en muchísimas culturas indígenas pre-colombinas pero también de Asia o de África y hay puntos en común en esa sabiduría ancestral.

LA RELACIÓN CON EL ZAPATISMO
Muchas de las letras de las canciones de Nicolás Falcoff están inspiradas en la lucha zapatista y en los viajes efectuados por Nicolás a los caracoles zapatistas y las comunidades campesinas e indígenas de Chiapas, esto se ve en los dos trabajos editados por el cantautor, como así también en producciones de trabajos con la Red de Solidaridad con Chiapas, de la cual es parte, y en sus actuaciones en vivo, donde constantemente hay menciones a este modo de construcción.

- Tus obras están muy influenciadas por tu experiencia en Chiapas, en territorio Zapatista, ¿Qué cosas de allí son las que de alguna manera te han inspirado en tu trabajo artístico?
El proceso Zapatista es un proceso de construcción de autonomía que a mi y a muchos en el mundo nos impacto muchísimo. Surgió en un momento en el cual supuestamente las ideologías alternativas al capitalismo habían muerto, no tenían asidero, era “el fin de la historia”, y de repente ver que indígenas campesinos sistemáticamente ninguneados desde las hegemonías de los Estados Nacionales empiezan a decir “acá estamos, esto somos, ya basta”, y si bien en un primer momento se dan a conocer levantándose en armas después empiezan a construir a través de la palabra y la construcción colectiva, poética, comunitaria y a hacerlo posible, con muchísimas dificultades obviamente porque es remar contra la corriente. Sin embargo lo hicieron y perdurando en el tiempo. Uno va escuchando el relato, pero cuando uno va, llega y lo ve es intransferible esa experiencia. A partir de ahí cualquier artista se va influenciando de las vivencias que tienen de las cosas que conoce, de lo que le impacta. En mi caso fue muy fuerte conocer ese modo de insurgencia y notar como la cosmovisión Maya estaba presente en los pueblos y encontrar la figura del caracol como una figura que lleva su casa a cuestas, en espiral, resiste tempestades y como dicen los Zapatista “avanza lento pero firme”. Hay también una cuestión de caminar preguntando que tiene el zapatismo, de no detenerse por la pregunta pero de no detener la pregunta por el caminar. Me parece que en ese sentido hay ciertos modos que no pierden vigencia y que no se circunscriben a las montañas del sureste mexicano, hay cosas que hay para difundir, compartir de esas vivencias que me parecieron universales, de hecho los principios y las demandas zapatistas son principios y demandas universales: hablan de vivienda, trabajo, justicia, educación, derecho a la información, paz. 

Nicolás haciendo mención a su activa participación y relación con el zapatismo comenta: “soy parte de la Red de Solidaridad con Chiapas en Buenos Aires y estar en ese contacto como colectivo autogestionado y autoconvocado, el contacto con el zapatismo se fue haciendo más asiduo, tuve la oportunidad de viajar varias veces y a partir del viaje que hice en el 2006 que marcó el comienzo de La insurgencia del caracol desde lo artístico y lo poético tuve otras instancias para viajar y compartir incluso música allá. Con esa Red hicimos el proyecto “Los otros cuentos” que es un libro de relatos del Sub-Comandante Marcos y un cd narrado por distintas personalidades de la cultura, de los Derechos Humanos y demás. Siempre estuve difundiendo el zapatismo pero no desde la lógica de importemos el zapatismo sino desde la lógica de mostrar que hay otras maneras posibles de ser y estar en el mundo como también las hay en otras partes de Latinoamérica porque no son los únicos, no es un caso aislado, hay muchos que están construyendo otras maneras de organización desde huertas comunitarias y urbanas, hasta movimientos campesinos que están organizándose y marcando otra manera de caminar.

- Recién mencionabas esto de no importar tal cual el zapatismo y te iba a preguntar si creés que existen chances de que haya otro Chiapas en Latinoamérica…
No yo creo que otro Chiapas no, Chiapas es un estado y el zapatismo es un proceso único, inédito. Ahora, lo que sí creo que es posible es que si determinado grupo de campesinos e indígenas de origen maya pero de distintos pueblos logran unirse, generar autonomía a partir de estar totalmente marginados de todo acceso a la salud y educación del Estado, a partir de ser “los nadies” como diría Galeano, “los menos que cero” como decía el Sub-Comandante Marcos, si a partir de estar en ese lugar ubicados en el paradigma social dominante logran ir más allá de las adversidades, sí eso resuena de que en otro contexto, en otra parte del mundo quede un antecedente de que es posible construir. Lo que se necesita es retomar la responsabilidad de cada uno desde lo que te tocó y hacer valer esa posibilidad que tenemos de autodeterminarnos como seres pensantes, deseantes y como seres con voluntad y con capacidad más allá de que lugar ocupamos en el sistema. Por eso es interesante difundir, transmitir y ahí sí creo que es posible propagar ese tipo de acciones, ese tipo de organizaciones, no como replicar porque cada uno desde su lugar va a montar otro tipo de coyunturas pero sí con no bajar los brazo o naturalizar una situación y pensar que es así y que no hay nada que hacer.

- Ya que a través de la Red de Solidarida con Chiapas estás en contacto con el zapatismo ¿cuáles son los desafíos que se le plantean en el actual paradigma?
En este momento México es un país con una coyuntura política y social muy compleja, muy estigmatizada por la guerra contra el narcotráfico que está tiñendo de violencia una cantidad de acciones por parte del Gobierno y por parte de grupos paramilitares en una especie de nebulosa que bajo el nombre de “Guerra contra el narcotráfico”suceden un montón de cuestiones. El Zapatismo tiene muchísimas cosas contra las cuales remar porque obviamente que a ellos siempre les quieren pegar y meter dentro de esa guerra. Pero cuando uno entra a una Comunidad Zapatista lo primero que ve es un cartel donde dice que está prohibido el uso de drogas y de alcohol, eso ya marca un cambio en relación a la sociedad mexicana de raíz fuertísimo. 

Más allá de eso, otro problema muy grave es la fuerte militarización que hay en Chiapas, uno de los estados más militarizados del país en los cuales se están generando procesos de cercamiento de las Comunidades y de los Caracoles, de cooptación de entes gubernamentales con indígenas que simpatizan con el zapatismo, y también hay cercos mediáticos muy profundos y un poco el desafío de la Red de Solidaridad con Chiapas es romper ese cerco. 

Estamos tratando de difundir lo que allá pasa porque las agresiones siguen, las hostilidades siguen, lo que se llama “guerra de baja intensidad” se ha profundizado muchísimo. Hay ataques paramilitares, hay amenazas, hay hostigamientos muy fuertes, hay desplazados y todo eso no se visibiliza, no se difunde ni dentro de México ni fuera, entonces el desafío es mostrar que lamentablemente hay intereses políticos y económicos muy fuertes en torno a Chiapas como estado, porque tiene uno de los mayores recursos naturales que hay en el país, y las comunidades indígenas y zapatistas están en lugares donde molestan a los capitales trasnacionales y eso hace que estén queriendo desplazarlos sin declarar una guerra explícita pero tratando de generar esa guerra donde los zapatistas no están respondiendo con tiros, no tiran un solo tiro desde el ’94 porque no quieren entrar en ese juego.

- En este disco “Guardianes de la semilla”, justamente hay una canción “Takiukum” que grabaste en vivo en territorio zapatista, en Oventic y con mucha gente y niños cantándola, ¿cómo fue esa sensación de cantar allá y qué todos conozcan y canten tus canciones?
Es indescriptible. En el primer disco “la insurgencia del caracol” yo hice esa canción “Takiukum” que significa “lugar donde hubo agua y se seco” y es el nombre de uno de los campamentos de desplazados. Conocer ese lugar, ver esa experiencia, de trabajar con los chicos, interactuar sale esa canción en la zona de los Altos de Chiapas. Luego la grabo en el disco y mando discos para allá, para el Caracol de Oventic y para otros Caracoles también. Los Caracoles son estos centros cívicos políticos que nuclean en distintas zonas estas comunidades. Al tiempo la gente del Centro de Lenguas Mayas que trabaja con la Escuela Secundaria y la Escuela Primaria Autónoma Rebelde Zapatista de Oventic me comentan que estaban trabajando con la canción, me piden la letra, los acordes. A mi me emocionó muchísimo saberlo y demás pero nunca me imaginé que cuando después fui allá a tocar y a compartir unos días, que al ponerme a hacer música se iban a poner a cantar el tema de punta a punta. Yo había llevado un grabador, estábamos registrando allí el encuentro donde compartimos con otros músicos un intercambio artístico y político, y nos pusimos a cantar Takiukum y los nenes se pusieron a cantar, los promotores se pusieron a cantar y en ese momento la emoción fue enorme, no sé como hice para poder seguir cantando. Lo que pasó con esa canción fue que dejó de ser mía la canción, esa es la emoción más grande, que se la apropiaron. Uno puede hacer canciones inspiradas en algo y que esos mismos protagonistas la tomen como propia y la propaguen… más no se puede pedir.

SURAMUSIC, SONIDOS CLANDESTINOS Y OTROS PROYECTOS
Desde el 2002 Nicolás Falcoff viene desarrollando su propio sello independiente especializado en música latinoamericana y tango: Suramusic. En el cual produce a diversos artistas nacionales e internacionales. Además lleva adelante un ciclo de radio “Sonidos Clandestinos” en FM La Tribu, que este año se difunde como tira diaria y que es reproducido por muchísimas emisoras de todo el país y el continente.

- Contanos un poco la idea del sello “Suramusic” y en qué vienen trabajando…
El sello este año cumple diez años lo fundamos con mi viejo (Fernando Falcoff) que es músico también, con la idea de darle lugar a otras músicas, de abrir un poco el juego, de extender la grieta. Focalizamos en músicas de Latinoamérica de raíz, no necesariamente tradicionales pero sí de identidad folklórica, que no estaba, no se difundía, no se conseguía y a partir de allí empezamos a elaborar un catálogo que hoy tiene casi cien títulos donde hay cantantes de distintas partes del continente, está Eva Ayllón de Perú, Totó la Momposina y Petrona Martínez de Colombia, NovaLima de Perú, Luzmila Carpio de Bolivia, ahora acabámos de distribuir el nuevo disco de Yusa que es cubana y vamos a editar un disco que se llama dos en uno y que compila los dos primeros discos de ella, Sexteto Santiagueros de Cuba, Inti Illimani de Chile, también con artistas argenitnos como Quique Sinesi o Luciana Jury. La idea del sello es abrir el juego y de generar estos objetos y producir, que no sea solo la música sino agarrar un disco y ver fotos, información, pinturas, algo que justifique tener el disco original. 

Nicolás no está solo, la banda está conformada por Cecilia Fraiman en voz, Sebastián Dezeo en bajo y Martín Arrizabalaga en percusión. En esta idea de un trabajo colectivo hay músicos invitados y además el arte del disco basado en pinturas de Magalí Cabrera y a partir de allí se amolda el diseño realizado por Violeta Ignatti, que completan el círculo perfecto a través de lo visual.

- ¿Qué proyectos tenés a corto plazo con la banda, el sello y la radio?
Este fue un año particular, se juntó el lanzamiento del disco con el comienzo de “Sonidos clandestinos” como tira diaria en la FM La Tribu, asi que estamos en pleno proceso de concreción de eso. El plan de este año es tocar Guardianes de la Semilla lo más posible y continuar con el proceso de radio que se retransmite en distintas radios de Latinoamerica. Estamos pensando también en hacer un video con el tema “La grieta”
Con Suramusic hay varias ediciones en vista, hay una gira con Eva Ayllón que se va a concretar en noviembre y estoy trabajando en la producción de discos de otros artistas que es algo que me encanta también.

- ¿Va a haber alguna otra edición de “Los otros cuentos” o algo similar?

Está caminando “Los otros cuentos II”, ya se están escuchando relatos nuevos del Sub-Comandante Marcos así que estamos trabajando con la Red de Solidaridad con Chiapas caminando ese proyecto. Y estamos con otro proyecto que es un disco que está por salir con “Las demandas y Principios Zapatistas”, las 13 demandas y los 7 principios representados por artistas de diferentes partes del mundo.

Por Pablo Piris

Ernesto Cardenal fue homenajeado en Argentina

Publicado el 25 de septiembre de 2013 en Raíces del Folklore y en Boletín Folklore.

(Buenos Aires) - El Ministerio de Educación de la Nación y la Editora Patria Grande realizaron este miércoles, 25 de septiembre en el Palacio Pizzurno, un recital de poesía en homenaje al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, conducido por Ana Cacopardo y en el que participaron el escritor Jorge Boccanera, el Ministro de Educación Alberto Sileoni, la compositora y cantante Teresa Parodi, el actor Horacio Roca, el poeta y conductor Tom Lupo, el periodista Reynaldo Sietecase, y Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora. 

Ernesto Cardenal es uno de esos grandes hombres necesarios de Nuestra América. Poeta, sacerdote, teólogo, educador, escritor, escultor y político se destacó en el universo de la poesía tanto como en el polítco siendo actor importantísimo de la Revolución Sandinista. Destacado sacerdote propulsor de la teología de la liberación, educador y motor de una revolución cultural en la isla de Solentiname, desde su trabajo con los campesinos en la isla despertó la admiración de todo el mundo, y su amigo Julio Cortázar supo plasmar en su cuento “Apocalipsis en Solentiname” lo que el nicaragüense realizó. Este maestro de la poesía y de la revolución, que sintió y manifestó que fe y marxismo eran compatibles porque “un mundo mejor es posible y necesario” está de visita por la Argentina y fue homenajeado por el Ministerio de Educación.

"Ernesto Cardenal abrió los límites de la poesía. Toma las mejores tradiciones de entender que la poesía no es solo un subjetivismo vacío ni un lirismo vano, la poesía es nombradora, que la poesía debe ser comprendida por su pública" dijo el Ministro de Educación Alberto Sileoni y agregó: "los ideales que iluminan y guían y son el motor de la vida de Ernesto, tan coherente, son propiedades educativas, el amor que todavía sigue pregonando, la solidaridad, escribir para quienes menos tienen, militar por los derechos humanos, en contra de cualquier dictadura", el Ministro concluyó: “los educadores trabajamos por la emancipación de las personas y los pueblos y eso es lo que hace la poesía de Ernesto.”

Del homenaje participaron también recitando poesías Teresa Parodi, Alberto Roca, Tom Lupo y Taty Almeida, además del periodista Reynaldo Sietecase quien recordó que durante la última dictadura militar los poemas de Cardenal “tenían el nombre de Somoza y a nosotros nos resonaban con el nombre de Videla y los traficábamos copiados a mano". En tanto la cantante y compositora Teresa Parodi con notable emoción previo a recitar Oración a Marilyn Monroe le dirigió la palabra a Ernesto: "Maestro Cardenal yo lo admiro tanto que no sé ni como decírselo, usted inspiró nuestros sueños militantes, atravesó nuestra vida con su obra, iluminó nuestra vida con su obra, muchas gracias".Al homenaje adhirió Stella Calloni quién no estuvo presente por problemas de salud pero dejó una carta para el poeta nicaragüense, también se recordó a Claudia Selser, reconocida periodista que falleció el día anterior al homenaje y que pidió que sus cenizas fueran esparcidas en Nicaragüa y que además es hija de Gregorio Selser, un historiador argentino que fue muy cercano al sandinismo.

Taty Almeida y Ernesto Cardenal
Taty Almeida, titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, también participó del homenaje y le regaló al poeta el pañuelo de las Madres y un libro de poesías de su hijo desaparecido a los 20 años:Alejandro Martín Almeida. “De un poeta a otro” le dijo a Cardenal mientras le entregaba el libro y antes de fundirse en un abrazo.

Ernesto Cardenal junto al poeta Jorge Boccanera
Jorge Boccanera hizo un repaso por la obra poética y social del sacerdote y poeta, destacando los hilos temáticos de su poesía y enmarcándolos en el contexto histórico de Latinoamerica. “en la obra de Cardenal los temas de dios, la Revolución y la naturaleza se refunden en uno el amor” sintetizó el escritor argentino. 

Luego de la presentación de su amigo Boccanera, Ernesto Cardenal tras un interminable aplauso dirigió unas breves palabras: "muy emocionado, muy agradecido por este inmerecido homenaje que me hace Argentina", y se despidió leyendo su poema más reciente “lo hice hace unos pocos meses, se trata de un descubrimiento muy reciente de la ciencia acerca de la especie humana, el descubrimiento es que somos el tercer chimpancé”.

De esta manera se desarrolló el merecido homenaje organizado por la Editora Patria Grande y el Ministerio de Educación a Ernesto Cardenal, uno de los grandes poetas y revolucionarios que ha dado América, y que entre lo cósmico y lo humano, lo social y lo poético, es un referente ineludible de la cultura universal.

Por Pablo Piris
Fotos: Eduardo Fisicaro

Pedro Jorge Solans: "En la muerte de Isidro Velázquez desaparece el bandido y despierta el santón"

Entrevista realizada vía correo electrónico en junio del 2012. Publicada en Raíces del Folklore. Rescatada del "Facebook del libro".

Isidro Velázquez fue uno de los bandidos rurales más conocidos en el país. Su fama se extendió por todo el Chaco y, en 1967, fue asesinado luego de una traición en una emboscada por la policía del Chaco, en el Paraje de Pampa Bandera. Su leyenda se acrecentó y éste bandido rural ha pasado a ser un santón popular. Pedro Jorge Solans se ha encargado de investigar, reconstruir la historia y, por medio de su libro Isidro Velázquez, retrato de un rebelde, acercarnos a la vida y al contexto social en el que actuó Isidro. Aquí su autor nos cuenta acerca de su trabajo de investigación, del libro y de otros detalles de la vida de Isidro Velázquez.

La rebeldía rural de los años '60 se encarnó en la figura de “los hermanos Velázquez”, principalmente en la de Isidro Velázquez. Asesinado por la policía chaqueña en una emboscada junto con Vicente Gauna. Su figura fue convirtiéndose en leyenda, así como Bairoletto, Mate Cosido, El Chueco Maciel en Uruguay, Isidro Velázquez es una especie de “Robin Hood” del Chaco: un bandido rural que les robaba a los ricos para distribuir sus botines entre los más pobres. Hoy se ha convertido en un santo popular y en el Paraje Pampa Bandera, donde fue asesinado, hay cruces, imágenes y sus devotos se acercan a pedirle favores.

Isidro Velázquez fue inmortalizado en un chamamé “El último sapucay” de Oscar Valles, que Jorge Cafrune interpretó y que fue el único chamamé prohibido de la historia en épocas dictatoriales, también Luis Buschtein en su libro “El fugitivo de Pampa Bandera" se ocupó de contar esta historia, y recientemente una película llamada “Isidro Velázquez, la leyenda del último sapucay” (en la que participa Pedro J. Solans) -dirigida y guionada por Camilo Gómez Montero- llevó al cine a este personaje.

Un aporte significativo es el de Pedro Jorge Solans en su libro Retrato de un rebelde: anécdotas, curiosidades, fotografías y escritos de Isidro y, además, una contextualización histórica que aborda cuestiones sociales de aquella época (la historia transcurre durante la dictadura de Juan C. Onganía), es así como mediante una narración apasionante vuelca los datos obtenidos de su investigación periodística.

- ¿En qué momento y por qué sintió la necesidad de relatar la historia de Isidro Velázquez?
Surgió tras investigar la masacre de Napalpí, ocurrida en 1924, en la misma zona, donde fueron asesinados y humillados los pueblos originarios, Tobas y Mocovíes y también criollos que se dedicaban a la cosecha de algodón. Ese hecho histórico, pero vergonzoso, involucró a las sociedades de Quitilipi y Machagai, dos pueblos del centro de la Provincia del Chaco. Ese luego sería el sector más emparentado con la vida de “Los Velázquez” que fueron los últimos bandidos rurales que existieron en el país.
Además, yo nací y viví mi infancia en Quitilipi, y tengo presente lo que se vivía con la psicosis colectiva que generaba la presencia de Isidro Velázquez y Vicente Gauna. Tenía 8 años y participaba con mi padre de un asado en el club Vendaval de Quitilipi para recaudar fondos y crear la Asociación de “Amigos de Quitilipi”. Esa noche, del 1ª de diciembre de 1967, ingresó al asado una comitiva policial y avisó que habían matado a “Los Velázquez”e invitaba a que viéramos los cadáveres. De allí fuimos todos a ver los cuerpos que los exhibían como trofeos en la Comisaría. Esas imágenes nunca se borraron de mi memoria y con el tiempo explotaron.

- ¿Cuál es el punto exacto en el qué Isidro comienza a definir su destino?
Isidro define su destino a partir de la persecución que sufre injustamente tras un complot entre un colono, vecino de él, y la policía. Esta persecución tiene como antecedente la vida de su hermano Claudio que murió en un tiroteo mientras asaltaba un almacén.

- ¿Qué condiciones o cualidades tenía Isidro para qué hoy sea considerado casi como un "héroe"?
No. Isidro no es considerado un héroe. Más bien, un vengador, un rebelde, un santón popular que los peones, los cosecheros, los hacheros, vieron cómo él se vengaba de las injusticias que soportaban de la policía, de los patrones, de las autoridades, y sus dotes naturales de moverse en el monte, y su buena puntería con las armas, fueron valoradas como un bien preciado y generaron leyendas, mitos y creencias.

- ¿Hay como una cuestión de fe que rodea a Isidro hoy en el Chaco?
Sí. Muy incipiente. Generalmente, los rebeldes populares que mueren de una forma que los redime el pueblo termina dándole un lugar en los altares. Velázquez murió traicionado, emboscado y fusilado. Esa muerte lo redimió de cualquier falta que haya tenido.

- En el libro comienza relatando cómo fue la emboscada, luego cuenta su vida y vuelve al punto de la muerte ¿esa forma temporal del relato la eligió por algo en particular?
Sí. Porque me parece que en la muerte de Velázquez, desaparece el bandido y despierta el santón. Termina el hombre común y surge el intermediario con la divinidad, el poder sobrenatural.

- En el texto se transcriben los diálogos con la misma manera de hablar de los personajes (sin las eses, con los acentos marcando la tonada, etc.) ¿Hay una intencionalidad desde la narración de acercar al lector a esas costumbres chaqueñas?
Sí. Por supuesto, creo que había que rescatar esa manera de comunicación, ese lenguaje, esa forma de hablar porque, en definitiva, muestra una interpretación del mundo diferente al nuestro, pese a estar compartiendo el mundo, la región, la tierra. Esa especie de cultura subyacente es muy rica, es parte de la cultura guaranga.

- ¿Con qué curiosidades se topó mientras investigaba y escribía el libro?
Precisamente, con ese lenguaje, casi mezcla entre el castellano y el guaraní, con esa interpretación gestual, y relatos increíbles. Allí hay un paso de posta entre la realidad y la ficción. Un choque o un abrazo entre lo urbano y el monte -que ya queda poco- o el campesinado. Me impactó la relación de esa gente con la tierra y su cosmogonía; y sobre todo, con el paisaje.
En la cuenca lechera paraguaya, la zona de Pilar, donde se exilió Isidro con su amante Ninón de 15 años, y donde Isidro se burló de la policía stroessnerista. Allí aún hoy se vive trazos de la república guaranítica, y el realismo mágico está a flor de piel.

- ¿Fue complicado obtener datos y documentos para hacer el libro?
Tuve los obstáculos propios de una investigación periodística de un hecho reciente, donde todavía están vivos varios protagonistas directos, y donde se debe desentrañar mitos, se revela hechos contradictorios o se rompe ciertos moldes. A menudo, en estas historias se cruzan virtudes y defectos humanos. Están presentes, las pasiones, los amores, las traiciones, los hechos heroicos, los miedos, las cobardías.

- En buena medida, en el libro quedan expuestas las luchas, las injusticias y la forma de vida de los campesinos del Chaco de aquel tiempo ¿se propuso esto al escribirlo, es inherente a la historia misma, o ambas cosas?
No. No me lo propuse, pero era inherente a la historia misma. No se puede escribir sobre los Velázquez, sin hablar del campesinado, de los obrajes, del monte, sin hablar de la dictadura de Juan Carlos Onganía reflejada en la policía del Chaco, sin hablar de La Forestal, de los algodonales, de la explotación forestal, de la clase media.

- ¿Isidro era simplemente un bandido rural o también considera que era un insurgente que no estaba de acuerdo con el sistema?
No. Velázquez fue un simple bandido rural y no tenía ningún encuadre político ni social. El sociólogo Roberto Carri, lo definió como formas prerrevolucionarias de la violencia.

- A partir de su investigación, ¿crée que la justicia de Chaco le atribuyó a Isidro culpas de otros casos no resueltos para ocultar su incompetencia o realmente Isidro era un gran problema para la policía chaqueña?
Las dos cosas.

MÁS INFORMACIÓN
Sobre el autor
Pedro Jorge Solans es Periodista y escritor nacido en Quitilipi, Chaco. Publicó los poemarios Bostezo crepuscular, Solferino y La Carga; el libro de cuentos breves En manos de Él y el ensayo periodístico A cielo abierto. Es autor de Crímenes en sangre, investigación sobre la matanza indígena en Napalpí, Chaco y otros títulos publicados por Ed. Punto de Encuentro. Dirigió el semanario Diario del Valle, las revistas Entorno y Nicandro, en la Provincia de Córdoba. Fundó y dirige actualmente El Diario de Carlos Paz, en Córdoba.

“El último sapucay” (chamamé)
Oscar “Cacho” Valles

La muerte apagó la risa
del sol que duerme ardiendo en el Chaco,
porque Machagai se ha vuelto
un llanto triste de sangre y barro.

Ya no está Isidro Velázquez,
la brigada lo ha alcanzado,
y junto a Vicente Gauna,
hay dos sueños sepultados.

Camino de Pampa Bandera,
lo esperan en una emboscada,
y en una descarga certera,
ruge en la noche la metrallada.
Isidro Velázquez ha muerto,
enancao a un sapucay,
pidiéndole rescate al viento,
que lo vino a delatar,
pidiéndole rescate al viento,
que lo vino a delatar.

La muerte apagó la risa,
de los machetes en los quebrachos,
la pólvora entre los huesos,
se hizo ceniza en dos pechos bravos.

Sin una vela encendida,
sin una flor a su lado,
sin una cruz en la tierra,
hay dos sueños sepultados.

Camino de Pampa Bandera,
lo esperan en una emboscada,
y en una descarga certera,
ruge en la noche la metrallada.
Isidro Velázquez ha muerto,
enancao a un sapucay,
pidiéndole rescate al viento,
que lo vino a delatar.
Pidiéndole rescate al viento,
que lo vino a delatar.

El antecedente a este chamamé.
Cuenta Pedro Jorge Solans en el capítulo “El chamamé prohibido” del libro en cuestión que Manuel Vicente Loverde escribió un poema y lo llevó a la casa de su amigo guitarrero Raúl Fernando Junco, quien le puso música. Fue tocado por primera vez en 1965, en una peña del Chaco. Luego por medio de Luis Berneri que tenía un programa en canal 13 de Chaco llevaron el chamamé a la pantalla chica, esto generó la detención de ambos al regreso a sus casas. Dicen que en 1968 apareció por allá Jorge Cafrune y les pidió permiso para grabar el chamamé, sin embargo se negaron y le pidieron que no se grabara porque ya no pertenecía a ellos sino al pueblo. Luego fue Cacho Valles con la misma intención pero la respuesta fue la misma, Cacho más tarde compondría el chamamé citado arriba, pero aquel chamamé compuesto por Loverde y Junco no registró ninguna grabación, ese chamamé se llamaba “Los Velázquez”.

Cuentan también que en una oportunidad un chamamecero santafesino que integraba un conjunto de Villa Ocampo lo cantó sin saber que allí estaban Isidro Velázquez y Vicente Gauna, lo que generó que Isidro le mande un agradecimiento por la canción a Loverde.

El tema tuvo dos versiones. En la primera dice: “roba a los ricos, paga a los pobres, así la gente lo evocará” y allí finaliza, pero luego hubo otra que agregó: “y preseguido dormía en el monte o entre los nidos de los chajás. Quizás un día caiga vencido pero su nombre no morirá”, tras su muerte hubo una modificación: “y perseguido, dormía en el monte o entre los nidos de los chajás. Lo persiguieron, ya lo mataron, pero su nombre no morirá”

“Los Velázquez”
Laverde – Junco

Isidro y Claudio
fueron bandidos
que el Chaco entero recordará
para escaparse de la partida
tenían más tretas que el aguará.
Fue por la costa del Guaicurú
donde peleando Claudio cayó
y desde entonces
por los senderos
triste y herido
Isidro huyó.
Y perseguido
dormía en el monte
o entre los nidos de los chajás.
Quizás un día caiga vencido
pero su nombre no morirá.
Por mucho tiempo
nada se supo de sus andanzas
o si murió.
Hasta que un día, para sorpresa
de todo Chaco, reapareció.
Junto con Gauna, Isidro va
roba a los ricos
paga a los pobres
así la gente lo ocultará.
Y perseguido dormía en el monte
o entre los nidos de los chajás.
Lo traicionaron.
Ya lo mataron
pero su nombre no morirá.


Por Pablo Piris

Cosquín 2013, el milagro de las nueve lunas

El Festival Nacional de Folklore de Cosquín ha cumplido con sus nueve lunas en su edición número 53 este 2013. Amado y odiado, es el festival más comentado, nadie se pregunta en otros festivales por quién debiera estar o por quién no, lo que demuestra su magnitud y su vigencia. El escenario Atahualpa Yupanqui consagró este año a Bruno Arias confirmando su buen momento y su crecimiento, el Camin de Oro fue para Suna Rocha y la Revelación fue para un bandoneonista joven: Joaquín Benítez, de Oberá. Destacado el momento de Raúl Barboza y Chango Spasiuk. Por más comentado que sea lo que ocurre en el escenario es anecdótico. Cosquín es grande por todo lo que genera. Talleres culturales, Encuentro de Poetas, Feria de Artesanos completan un variada actividad cultural durante 9 días. También los espectáculos callejeros brindan la posibilidad de hacerse conocer a cientos de artistas que dan sus primeros pasos, y en las peñas se vive la prolongación del Festival. Más allá de los comentarios de la prensa (siempre parciales y recortados) el pueblo alejado de todas esas exégesis que fluctúan entre lo populista y lo intelectualoide disfruta del verdadero Cosquín, del río, las calles, los balnearios y sus artistas preferidos, y los artistas también disfrutan de ese encuentro que fuera del show cobijan las 9 lunas.

Nueve lunas dura el milagro coscoíno según pregona su himno que danzado por el Ballet Camin Cosquín en la apertura de cada noche, este año con caretas que aludían a las caricaturas de Florencio Molina Campos. En esas nueve lunas en la Próspero Molina y en sus alrededores se vive de todo, y lo milagroso tal vez sea que cada momento es irrepetible, bueno o malo, es único, aunque también ambivalente porque ese eje temporal puede eternizar momentos o delatar lo efímero.

Sobre el escenario cerca de 25 artistas desfilaron cada noche. Los hubo para todos los gustos y diferentes estilos, aunque por ser un festival folklórico tal vez hizo falta un poco más de música cuyana o surera en medio de tanta chacarera (algunas repetidas en varias noches). Estuvieron los más convocantes, Abel Pintos confirmó que es el fenómeno del momento y Jorge Rojas sigue siendo de los que más entradas vende. Los grandes siguen marcando diferencia: León Gieco y un show implacable de dos horas hasta el amanecer, Teresa Parodi presentando nuevas canciones y artistas jóvenes de Latinoamérica como la uruguaya Ana Prada o Yusa de Cuba. Sublime, popular y cuidado a la vez Chango Spasiuk y Raúl Barboza llevaron la poesía a sus fuelles. Bruno Arias obtuvo una consagración esperada que en cualquier momento llegaría, porque Bruno no trabaja para ser consagrado, sino que en su proceso de trabajo de años la consagración cae por decantación. El Chaqueño, Los Nocheros, Los Tekis, Sergio Galleguillo o Luciano Pereyra, infaltables en todo festival también son números fuertes por su cantidad de seguidores.

En una línea similar Guitarreros, Canto 4, Alma de Luna o Los Guaraníes, y decenas de grupos más, expresan una faceta dentro del folklore que si bien es una fórmula repetida hasta el cansancio, aún tiene vigencia y por tanto un lugar en el escenario.

Con la presencia de Estela de Carlotto invitada por la Compañía de Danzas “La Popular” hubo espacio para la reflexión y los Derechos Humanos. Así también conservan un lugar los cantores que dicen: Raly Barrionuevo, José Ceña, Pueblo Nuevo de Ecuador, Nahuel, el mismo Bruno Arias, Rubén Patagonia por citar algunos, aunque en proporciones de tiempo sobre el escenario no son los más favorecidos.

Por otra parte, y contrariamente a una excusa que no tiene sustento, queda demostrado que en los festivales también se pueden poner números para ver y oír con atención y que ponen lo claro por encima de lo ruidoso, no hay que subestimar al público que sabe aplaudir de pie a Juan Falú, Trío MJC, Aymama, Juan Carlos Cambas, Baglietto-Vitale o Las Fulanas Trío. Y es grato encontrar a cantoras en la grilla como Ángela Irene, Bruja Salguero, Paula Basalo, Mónica Abraham, o propuestas como las de Franco Luciani, Gustavo Patiño, Peteco Carabajal, Pancho Cabral, Pablo Lozano, Orellana-Lucca u Orozco-Barrientos (aunque a veces no tan beneficiados por los horarios en que suben) o decidores como Omar Moreno Palacios, Yacomuzzi-Delfor Sombra, Orlando Vera Cruz, Jorge Marziali, Efraín Colombo entre los jóvenes, por ejemplo.

Y nunca faltan esas emociones, que llegan de la mano de la sencillez de los históricos que también saben ser reconocidos por la plaza: Los Manseros Santiagueños, Los 4 de Córdoba, Los Visconti, don Juan Balderrama, Vitillo Ábalos, Suna Rocha, Los Carabajal, Víctor Heredia nos hacen notar que el pueblo tiene memoria. Memoria que el notable maestro de ceremonias Marcelo Simón y la incorporación de Marcelo Iribarne en la conducción era refrescada por sus historias cargadas de conocimiento, mientras Maia Sasovski desfilaba con sus vestidos y pedía ovaciones en cada salida.

MÁS ALLÁ DEL ESCENARIO, ENTRE POETAS, PEÑAS Y ARTESANOS
Los límites de Cosquín van mucho más allá de la Plaza Próspero Molina. De día muestras culturales y conferencias se llevan adelante en la Escuela Roca, en ese mismo lugar, a partir de las 20:00 hs se abre un tiempo para un remanso para la palabra, el Encuentro de Poetas con la Gente, que en este 2013 llega a su edición n°12. Y allí los homenajes a los grandes artesanos de la palabra emocionan hasta las lágrimas, homenajes sinceros que no caen en golpes bajos sino en compartir la obra de hombres como: Hamlet Lima Quintana, Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Manuel J. Castilla, Juan L. Ortiz, Glauce Baldovín, Romilio Ribero o Ariel Ferraro. Posibilidad también para conocer enormes poetas que vienen de los distintos puntos cardinales del país y del continente y escuchar a músicos como Ramón Ayala, Pancho Cabral, Ramiro González, Florencia Dávalos, José Ceña, Mario Díaz, Nahuel, Roberto Yacomuzzi o Adriana Céliz, que nota a nota honran la palabra de estos grandes creadores. Paseos de artesanos, feria del libro y muestras fotográficas, de pinturas y esculturas completan una variada oferta cultural, que se encuentran en el marco del festival, en la que también hubo una marcha por el agua y la vida y para decir "Fuera Monsanto de Córdoba", que acompañaron artistas como Rubén Patagonia, Paola Bernal, Juan Iñaki, Rafael Amor, Namuncurá, La Calada, el ballet Gualicho y la cantante del Dúo Allpa los ganadores del pre-Cosquín canción inédita con "María de Famatina", de Gustavo Machado también presente.

Prolongación del festival son las peñas, cada una de ellas con un estilo particular. Con las mejores programaciones La Salamanca y la Peña de Pao y Tití están siempre repletas y son las más concurridas, junto a la histórica peña de La Real. La Fisura se extiende hasta altas horas, aunque el patio improvisado de la Piripincha es el lugar que estira los festejos hasta las 10 de la mañana. La peña de Facundo Toro, La Casa de Los 4 de Córdoba y Emerger y la de Alejandro Visconti con precios accesibles brindan la posibilidad de cantar a varios artistas por noche, La Callejera es la elegida por los bailarines jóvenes, La Peña de Cuti y Roberto y la de Los Carabajal congrega a varias familias, en tanto que en la Peña Oficial los artistas además de cantar compiten por ser los destacados y llevarse una mención, este año ganada por las santiagueñas de Mullieris.

En las calles constantemente suenan las guitarras, en la plaza y los balnearios también. “La zamba para olvidar” y “El olvidao” son las que se repiten en todo momento. Y mientras la gente pasea por la peatonal, la plaza o los balnearios puede aprovechar para ver los “Espectáculos Callejeros”, en donde centenares de artistas buscan darse a conocer, enfrentarse al público, recibir aplausos, y competir por ser destacados y tocar en el escenacio mayor, como lo hizo este año el conjunto rosarino “Indios de Ahora”. Lejos de pensar que la música de raíz folklórica está en extinción, la cantidad de artistas que hay en todo el festival y que vienen de todas partes, intentando dejar sus discos a la prensa y tocar donde sea posible, son una muestra de que hay folklore y Cosquín para rato.

Por Pablo Piris
Publicado en enero del 2013 en Raíces del Folklore, posteriormente en Fogón Latinoamericano.
Fotos: Prensa Cosquín y Pablo Piris

Juan Falú: “En el folklore hay una búsqueda sin ataduras”

Entrevista realizada en el domicilio de Juan Falú en el barrio porteño de San Telmo, una tarde calurosa de diciembre del 2013. Publicada el 17 de diciembre en Raíces del Folklore y en Boletín Folklore.

Juan Falú celebrará este sábado 21 de diciembre en el ND Ateneo sus 50 años como músico. Artista de bajo perfil y elevada estética toma como punto de inicio un recital que dio a los quince años en el Auditorio de la Caja de Ahorro de Tucumán - “el primer recital que recuerdo”- un 13 de diciembre de 1963. Atravesado por una época rica en lo musical, y agitada en lo político, debió exiliarse en San Pablo durante la última Dictadura Cívico-Militar, donde se refugió en la composición. En su regreso Falú editó su segundo disco y el primero como solista “absoluto”. Ese regreso Juan Falú lo marca como su segundo comienzo.

El lugar que ocupa Juan Falú en la música de raíz folklórica es indiscutible. Consciente de la línea que sigue y aunque se sonroja sabe que es uno de los grandes referentes para muchos jóvenes que siguen su mismo camino. Además del festejo, Falú seguirá presentando la serie de tres discos “Zonko querido” que compila gran parte de su obra. Para el espectáculo del sábado Falú confiesa que no armó todavía el programa de lo que interpretará, pero tiene bien claro quienes estarán como invitados y los nombra uno por uno. Ellos son: Liliana Herrero, Carlos Aguirre, Florencia Bernales, Marcelo Chiodi, Bárbara Streger, Ramiro Gallo, Rubén Lobo, Lilian Saba, Andrés Pilar y Juan Quintero.

- ¿Cuáles son los puntos de coincidencia fundamentales con estos artistas que usted eligió para este espectáculo?
JF: Sin dudas que todos tenemos una misma línea estética que tiene una atención, un cuidado por los arreglos que no siguen los formatos que impone el mercado, para mí además de ser una línea estética, diría que es una línea ideológica. Yo disfruto tocando con ellos porque tocamos muchas veces juntos, yo participé de sus discos, ellos de los que hice también.

- ¿Cree que en la música de raíz folklórica se están haciendo cosas interesantes?
Sin dudas. Los pibes - ¡no me gusta decir pibes porque les tengo un respeto como músicos! – para mí ya son unos artistas cabales, completos. Pero además los jóvenes que conozco viajando, porque por suerte siempre tengo vínculo con los jóvenes, son muy buenos en todo el país. Lo que ocurre hoy a nivel de la música folklórica en esta tendencia es realmente extraordinario, es un momento muy bueno. Es impresionante lo que hay y creo que en el campo de la música de inspiración folklórica hay más creatividad que en otros, estoy seguro.

- ¿Por qué?
El rock, para mí, tiene una estética que se mantiene fiel a sí misma. Yo escucho muy poco rock pero me da la impresión de que en el rock a veces es más importante lo que se dice en la letra y cómo se lo dice: al estilo del rockero, con su énfasis, con su estética. En cambio en el campo al que nos estamos refiriendo (raíz folklórica) hay mucha preocupación por la composición musical, por el arreglo en su composición, por elementos contrapuntísticos, por progresiones y sustituciones armónicas, musicalmente hablando es un camino bastante más elaborado y que no tiene ataduras porque yo siento que en el rock, inclusive en el tango, hay como una obediencia a ciertos cánones estéticos. No son muchos los grupos de tango que se animen tanto a esta experimentación, aunque los hay y muchos que tienen una personalidad propia y una búsqueda, pero en general uno escucha pero por decisión de los propios músicos un apego a determinadas líneas estilísticas, así como en los 90 todo sonaba como Piazzolla, después todo como la Guardia Vieja y ahora los arregladores trabajan según esas líneas: la línea de Julián Plaza, la línea de (Osvaldo) Pugliese, la línea de (Aníbal) Troilo o los guitarristas sobre todo la línea de (Carlos) Grela. En cambio en el folklore hay una búsqueda sin ataduras, uno puede encontrarse músicos que rompen formas, que reemplazan armonías con diversos resultados, pero es curioso que en el terreno de la música que supuestamente es más tradicional aparecen elementos de renovación más frecuentemente.

- Sin embargo, en el imaginario popular el folklore sería lo más conservador, lo más tradicional, ¿por qué cree que es así?
En nuestro país las músicas tradicionales fueron siendo reinterpretadas permanentemente y también hay artistas, entre los cuáles me incluyo yo, que buscan o sino les sale naturalmente navegar entre las dos estéticas: la de ayer y la de hoy, a veces dentro de un mismo tema. Para mí eso es muy hermoso como músico y como compositor y también como intérprete porque hay modos a la antigua de tocar que son muy fuertes, sonoridades tradicionales. Es muy muy hermoso que dentro de una misma composición aparezcan frases musicales no tradicionales y que se puedan integrar a una frase que remite a un modo muy pero muy tradicional, eso me ocurre mucho con la zamba.

- ¿Con la zamba? Háblenos de la zamba…
La zamba tiene un vuelo que es muy difícil de describir en palabras, tiene un vuelo en todo sentido y en lo musical también. Esto que estoy diciendo es uno de los grandes logros del Cuchi Leguizamón, tener dentro de un mismo tema sonoridades nuevas al lado de sonoridades muy pero muy antiguas que suenan como copla de baguala o intervalos bagualeros en las melodías y eso también es algo que fluye, si uno lo planifica no sale tan bien. El que conoce las raíces, las identidades musicales y tiene herramientas para usar lenguajes nuevos naturalmente se mueve entre los dos, es el ejemplo de Juan Quintero o Carlos Aguirre.

- ¿Es frecuente ver eso en otros países?
Eso no se da en todos los folklores, hay folklores que se mantienen en un estado más de quietud y eso también es una condición, es decir no es malo, es una cualidad y la renovación es otra cualidad. No sé porque es, me parece que puede ser porque hay una fuerte clase media en la Argentina que viene con informaciones de otros lenguajes, accesos a otras culturas. No es lo mismo un país que tenga 70% de población originaria y muy poca clase media, ahí obviamente que se va a mantener muy fuerte la esencia de un huayno en el Perú, de un takirari en Bolivia.

¿Usted cree que estas tendencias que integran la renovación y la tradición naturalmente se está acentuando ahora o en aquellos años de sus inicios, por los 60, ya se venía dando?
En los 60 se da fuerte. Los que teníamos un afán de ser músicos adoptamos el folklore pero antes que eso amábamos la música, sólo que adoptamos el folklore como el lenguaje que elegimos para decir algo, primero hay un amor por la música. En el camino ese normalmente uno, en aquellos años, tenía opciones dentro de la polarización que había entre la renovación y la tradición, y la opción era por la renovación. En cambio el que venía del folklore su opción era el folklore y después hacerse músico. Era ponele: Los Chalchaleros o Los Fronterizos, Yupanqui o Eduardo Falú, era así y era lo mismo que Boca-River, el país estaba polarizado.

Aquellos años de formación de Juan Falú eran nada más y nada menos que los ’60. Falú recuerda las peñas y la bohemia en Tucumán. “Había un lugar que yo frecuentaba se llamaba El Alto de la Lechuza. Era como para mí tenía que ser una peña, en las mesas se cantaba o se escuchaba poesía y todos los demás escuchaban, fluía la música y la poesía y había una gran atención, era algo intimista.” También Falú recuerda que había mucha información musical: “escuchábamos mucho jazz por ejemplo John Coltrane, Dave Brubeck, Gerry Mulligan, teníamos una formación clásica y grandes grupos que aparecían renovando el folklore como Los Andariegos, Los Nombradores, Buenos Aires 8, un fuerte movimiento vocal que nosotros escuchábamos mucho, además yo tenía un conjunto vocal: Las Voces del Tukma, entonces los escuchaba mucho. Pero para mí el principal referente, el maestro era Eduardo Falú. En esa época también salieron Los Beatles, había mucho movimiento, pero para mi pasaba más por el folklore, no estudié o estudié poco porque era medio vagoneta, a mi me gustaba disfrutar de las tocadas con amigos y hacer arreglos con ellos”.

Precisamente nombró a Eduardo Falú ¿Alguna vez le pesó el apellido?
No. Eduardo Falú era un gran guitarrista, y claro, mi padre quería que toque como mi tío por lo menos – mi padre es el hermano de Eduardo Falú – y eso sí te puedo decir que era una gran exigencia, porque Falú era la excelencia para mí, algo sublime, pero todo eso sirvió para formarme.

Y desde aquel recital en el Auditorio de Caja de Ahorro de Tucumán al primer disco pasan varios años…
Sí el primer disco fue grabado en el ’82. Era un disco compartido con un brasileño llamado Déo Lopes que era un cantautor, es un disco de los dos. Yo lo considero el primer disco porque tengo una participación importante. Ese fue editado en Brasil se llamaba “Canticorda”.

Que su primer disco haya sido editado en Brasil no es casual. Juan pasó los años de la Dictadura exiliado en San Pablo en donde compuso muchísimo: “interiormente estaba vinculado al folklore porque empecé a componer a lo loco. De alguna manera estaba vinculado pero como un ejercicio interior.” Por eso, luego de las oscuras épocas del país y a su regreso y el de la democracia grabó su segundo disco y el “primer disco solista pleno” como dice él, “Esta guitarra que tengo”: “Ese disco me abre el camino que recorro hasta hoy. Es decir, se podría hablar de un segundo inicio con el regreso después del exilio.” En este “segundo inicio” la profesión de músico ya era la elegida definitivamente: “Cuando regresé al país yo me había recibido de psicólogo, había trabajado alguito de psicólogo y al regresar ahí sí asumo que la guitarra va a ser mi única profesión.”

Y así llega este espectáculo y esta serie de discos que recorren gran parte  de sus composiciones, aunque en estos discos se lo escucha a Juan Falú cantando: “eso era un mandato interior y también un pedido de mucha gente porque me acabaron convenciendo de que un compositor tiene que interpretar en su propia voz, además si no hacía eso iban a estar a la espera de que alguien las cante, en cambio ahí están todas a disposición de quién quiera escucharlas o cantarlas.”

¿Fue un proceso divertido el de cantar sus propias obras?
No. No porque en el estudio se desnudan las limitaciones: una ronquera o una nota mal puesta, todo eso sale y yo no lo soporto, así que repetimos.

¿Tuvo que corregir mucho los temas?
Yo no puedo repetir mucho los temas en el estudio porque me quedo sin voz, entonces era todo un problema, por eso me costó realmente, pero ya está. Lo mejor es grabar en vivo y que salga con ciertas desprolijidades pero sale todo mejor puesto: mejor puesta la voz, mejor puesta la guitarra, salen mejores sonoridades.

Así como habló de la renovación y la tradición, también a veces se separa entre lo académico y lo popular, ¿es real esa fragmentación?
Hay un modo académico de hacer música y hay un modo popular, eso sin duda existe. En los conservatorios recién en los últimos años están como abriéndose a las músicas populares pero eso no quiere decir que se integren dentro de la institución los lenguajes, se hacen talleres o carreras como en el Manuel de Falla, pero no necesariamente un ida y vuelta con las carreras clásicas, sería bueno que eso ocurra con el tiempo. Ahora lo que sí hay es mucho músico que tiene formación académica y empieza a entender la estética de la música popular, eso es muy auspicioso.

Por Pablo Piris

Illapu: "La posición nuestra es plantear situaciones que son las que los pueblos viven y que podemos hacer canción"

Entrevista realizada con Carlos Elgueta y Roberto Márquez en junio de 2009 en el Hotel Bauen de Buenos Aires, previo a la actuación de Illapu en el Teatro Ateneo. Publicada el 19 junio 2009 en FolkloreClub y en Nuestras Raíces.

El grupo chileno Illapu, se encuentra en nuestro país para presentar su material “Vivo” en Buenos Aires. “Estamos ansiosos por tocar, hace diez años que no hacemos un concierto en Buenos Aires” confiesan Carlos Elgueta y Roberto Márquez previo a la entrevista en la cual cuentan detalles de su espectáculo y rememoran y reflexionan momentos de su extensa trayectoria ligada a la canción latinoamericana.

El nombre “Illapu” alude al rayo, tercera divinidad de las culturas mesoamericanas. Muy marcados en un principio por la música andina, surgieron allá por 1971, mientras gobernaba Chile Salvador Allende, en plena “vía chilena al socialismo”, en donde según Roberto Márquez: “Había una canción chilena, una poesía que estaba en pleno desarrollo”. El golpe militar del 11 de septiembre de 1973, hizo que Illapu interrumpa su actividad por casi un año: “Nosotros reiniciamos la actividad en el año 1974, cuando ya las cosas estaban menos peligrosas para los cantores, para hacer música” afirma Roberto. Si bien durante algunos años pudieron permanecer en Chile, luego de una gira por Europa, en 1981 el gobierno militar les prohibió el ingresó a su país, por lo que se mantuvieron exiliados, primero en Europa y luego en México por siete años. Al volver a su país se encontraron un país devastado culturalmente y que aún hoy cuesta recuperar.

Por eso hoy tienen como meta seguir recorriendo el mundo presentando “Vivo”, material que contiene una selección de temas de sus 21 discos editados. Esta vez la parada es Buenos Aires. Dice Roberto Márquez: “Vamos a presentar principalmente nuestro disco y dvd Vivo, que son un par de conciertos muy energéticos, que recogen los temas más emblemáticos de nuestra trayectoria”.

- ¿Habrá invitados sorpresa para estas presentaciones?
Carlos Elgueta: En el Ateneo van a estar Víctor Heredia acompañándonos en una versión de la canción de él “Sobreviviendo”. También vienen “Los Copla”, ellos nos acompañaron en Cosquín con el tema “Zamba de Lozano”, esto lo esperamos repetir en el Ateneo. Tú eres el primer medio que le contamos nosotros, hasta hace poco no había nada confirmado.

- Recién decían de repetir algo de lo que sucedió en Cosquín ¿Han sido muy bien recibidos allí este año?
Roberto Márquez: Sí, Cosquín fue un abrazo increíble. La gente nos acogió de una manera muy cariñosa, nos ovacionaron. El público estaba muy ávido de ese encuentro entonces se convirtió para nosotros en una noche llena de magia.

- ¿En Chile pasa lo mismo con el público?
RM: Con nosotros pasa mucho eso que pasó en Cosquín. El público nuestro es un público que nos quiere mucho, que es muy participativo en los conciertos.

- ¿Por eso han decidido grabar este disco y dvd en Vivo?
RM: Si tú lo ves al dvd, es un concierto cuya idea es permitirle a la gente que vea detalles que no puede ver desde la platea. Es como si tú tuvieras la posibilidad de subirte al escenario mientras nosotros estamos tocando y estar al lado nuestro viendo todo lo que está pasando.

- ¿Cómo hicieron para recopilar más de treinta años de trayectoria en quince temas?
RM: Nunca es fácil. La verdad que es una lotería. Se ponen los temas que han sido más populares, los temas más importantes para nosotros. Pero una recopilación nuestra nunca va a ser completa, es más nosotros tenemos 21 discos, lo que hace más de 200 canciones, entonces hacer una recopilación es muy difícil.

- ¿Se sienten referentes de la canción popular latinoamericana?
RM: Es difícil hablar de uno mismo. Yo creo que tenemos un espacio, una palabra que decir, una forma de mirar la vida, una forma de plasmar eso en la música y en alguna medida eso te da un espacio en el continente.

- Ese tener algo que decir, es algo que ha marcado la trayectoria de Illapu…
RM: La posición nuestra es cuestionar las realidades que vivimos, plantear situaciones que son las que los pueblos viven y que nosotros podemos hacer canción, hablar y decir desde un escenario y ese es el rol que nos damos. Nosotros no tenemos la fórmula mágica para resolver los problemas de América Latina pero sí somos muy cuestionadores de la realidad que nos toca vivir.

- Dice que la tarea de ustedes ha sido cuestionar y eso lo han hecho a lo largo de su carrera. ¿Mantener esa actitud les ha costado caro?, se tuvieron que ir de Chile mientras estaban los militares al mando…
RM: (Augusto) Pinochet decía que “éramos una mala influencia para la juventud chilena y que hablábamos mal de Chile en el exterior”. Nosotros no nos fuimos, a nosotros nos expulsaron de Chile en el año ‘81. Y nos expulsaron como grupo, porque somos un grupo que desde siempre ha tenido una postura frente a la vida. Bajo la dictadura teníamos que ser muy cuidadosos y utilizar las metáforas poéticas para poder decir sin decir. Los milicos veían en nosotros un referente que no era bueno para los jóvenes y que si bien hicieron muchas cosas para tratar de parar el grupo, nosotros igual funcionamos durante la dictadura. Nos hicimos muy populares en el año ‘76 con el “Candombe para José” y eso nos adentró en el corazón de la gente. Entonces la única forma de librarse de nosotros fue expulsarnos cuando veníamos de retorno de una gira en Europa. Nos detuvieron en el Aeropuerto y nos expulsaron de Chile.
CE: Tenían que inventar un pretexto. Esto del mal ejemplo para los jóvenes obviamente que lo fue. Pero el grupo siempre cuidó de las letras. En Chile en esos años había que hacer letras que le permitieran a la gente imaginar como fue lo que tú estabas diciendo. El trabajo que se hizo en las giras al exterior también siempre fue muy cuidado, porque el grupo tenía la tremenda oportunidad de salir y volver a entrar a Chile.

- Imagino que estando lejos de Chile durante el exilio afloraron varios temas nostálgicos…
RM: Nosotros mantuvimos este vínculo con nuestro país y con América Latina. De hecho hay dos discos que grabamos durante el exilio, uno en Europa y otro en México: “De Libertad y amor” y “Para seguir viviendo” temas que están muy ligados al devenir de América Latina y sin embargo nosotros ya estábamos exiliados. Eso porque estábamos muy conectados con la realidad de América Latina. En la música siempre hemos mantenido un norte muy claro y lo que ha ido pasando es que se ha ido acentuando distintas cosas en distintos momentos por distintas cosas que hemos vivido.

- Cuando ustedes surgieron en 1971 había un movimiento cultural en pleno crecimiento. Cuando volvieron del exilio ¿Con qué Chile se encontraron en materia cultural?
RM: En el momento del golpe se detuvo abruptamente todo el movimiento cultural que era parte de todo el proceso que estaba viviendo nuestro país. El asesinato de Víctor Jara, el hecho de que cantores fueran llevados a campos de concentración, como Ángel Parra, hizo que haya un apagón cultural que duró muchos años. Además en Chile los primeros momentos de la dictadura incluso se prohibió la quena, el charango, la zamponia, todos los instrumentos que tuvieran sonoridades que asemejaran a la nueva canción. Cuando nosotros volvimos a Chile en el año 1988 nos encontramos con un país que estaba en pleno plebiscito, donde había un montón de gente haciendo música, el canto nuevo estaba en plenitud. En 1990 viene el ascenso a la democracia y mucho de lo que se venía haciendo en contra de Pinochet y todos los espacios que había para desarrollar cultura van desapareciendo de a poco. Paralelamente con la democracia se terminan un montón de espacios para la cultura y todavía no se ha vuelto a rehacer todo ese tejido cultural. En Santiago no existe una peña, no existe un lugar donde tú llegues y puedas saber que se está haciendo de nueva canción Latinoamericana en Chile, no hay espacios.
CE: Tampoco hay música folklórica en las radios y menos en la televisión.

- ¿Y por qué creen que eso ocurre?
RM: Porque Chile se ha impuesto una forma de mirar la realidad donde la música no tiene mucho lugar. Normalmente la televisión está llena de conversaciones, de chistólogos, de chismes, entonces dentro de eso cabe poco una buena propuesta musical, una propuesta musical que haga reflexionar, que haga pensar. Nosotros podemos mantener un espacio grande en lo que hacemos porque tenemos un gran respaldo del público.

- Chile ha parido grandes forjadores de la cultura latinoamericana muy reconocidos en todas partes, ¿eso también está estancado?
RM: De Chile han salido grandes como Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Violeta Parra, Víctor Jara, pero eso se ve poco en los medios de comunicación. Existen movimientos de poesía, de músicos pero son cosas muy subterráneas, hay poco incentivo por la cultura y por lo mismo no se ven nuevos "Pablos Nerudas". Hay gente haciendo grandes esfuerzos por surgir pero creo que todavía necesitamos tiempo y necesitamos romper todas estas trabas que hay yo diría a nivel de medios de comunicación.

- Varias veces ya hemos nombrado a Víctor Jara, ¿Cómo tomaron la noticia de la encarcelación del asesino de Víctor Jara?
RM: Con Víctor ha habido una larga lucha por dar con los culpables. Hoy día a quien se está castigando y quien aparece dando una versión es un milico raso que estaba haciendo la colimba. Hay que tratar de dar con los que dieron las órdenes, quienes eran los que comandaban en ese momento la fuerza militar en el Estadio Chile. Eso ha sido una larga lucha, como la que se ha hecho para que al Estadio Chile se lo renombrará Víctor Jara. En Chile cuesta todavía reivindicar los nombres de Víctor Jara, de Violeta Parra, de quienes son los grandes nuestros.

- ¿Cuesta mucho eso en Chile?
RM: Todavía cuesta mucho. Hay que dar una larga lucha Eso porque hay poco cariño por lo nuestro, sobre todo poco cariño por la cultura popular. Es un camino que estamos haciendo, que sentimos que las nuevas generaciones empiezan a ver mejores aires.
CE: Yo pienso que si hay cosas que se empiezan a hacer 20 años después es porque no ha habido voluntad política tampoco. Los militares siguieron teniendo un poder impresionante en los primeros años de la recuperación de la democracia. Muchos de los culpables, siguieron estando y no han sido castigados. Pienso que los procesos de Derechos Humanos en Chile todavía no han tenido la rapidez que han tenido en otros países como aquí en Argentina por ejemplo, existe un repudio generalizado y allá no lamentablemente.

- ¿Y por que creen que ocurre eso en Chile?
RM: Chile sigue estando dividido, hay una gran parte de nuestro país que apoyó la dictadura y siguen siendo parte de una derecha y justificando muchas de las cosas que se hicieron, y no son pocos.
CE: A pesar de todo eso. Cuando los milicos estaban en el poder, tanto los argentinos, los chilenos, los paraguayos, etc, hicieron sus acuerdos y funcionaban como reloj. La Operación Cóndor, que es por todos conocidos. Ellos hacían intercambios de detenidos y sin embargo ahora todos los gobiernos del cono sur, estamos en democracia pero no ha existido la voluntad política de todos esos gobiernos para enjuiciar y aclarar todos esos casos, eso es una tarea pendiente que aún existe.

La amplia visión y el compromiso que como artistas tienen con la realidad generan constantemente nuevos desafíos en ellos, aunque hoy tienen toda su energía puesta en los shows que presentarán en Argentina: “Estamos en Argentina, estamos recién partiendo, estamos después de 35 años como estábamos en Chile a los comienzos y la verdad que tenemos las mismas ganas. Sentimos que hay una puerta que se abre donde nuestra canción puede tener un espacio, donde podemos compartir con músicos y gente que admiramos del cancionero argentino. Son siempre desafíos a los cuales estamos abiertos. No cuestionamos el hecho de venir y empezar de nuevo porque es como se hace. Hay países en América Latina donde no hemos estado. En Brasil hemos estado dos veces y el público nos conoce casi nada, hay mucho por hacer todavía. Además sentimos que nuestra canción tiene sentido tanto en Chile como en cualquier país de América Latina” dice Roberto Márquez y agrega: “Desde lo musical, estamos en constante búsqueda, la verdad que hemos tocado una gran cantidad de instrumento. Estamos siempre muy abiertos a la búsqueda de instrumentos y de ritmos, somos muy inquietos”. Carlos Elgueta continúa: “Siempre las inquietudes nuestras se dan cada vez que vamos a distintos lugares. En Venezuela, cuando fuimos la primera vez nos metimos en lugares donde el cuatro era la cosa más tradicional, a lugares donde estaban los luthiers y convivimos con ellos varios días para aprender las formas. En Australia también con el didjeridú, al invitar a aborígenes a tocar con nosotros en un concierto en el Opera House de Sidney, luego nos enteramos que esa fue la primera vez que un aborigen australiano tocaba allí. Son cosas que hacemos y que nos motivan fuertemente y que siguen siendo motor del grupo”.

Un motor que se sigue alimentando de diversas motivación y que ya está a punto para ponerse en marcha en los escenarios de Buenos Aires.

Por Pablo Piris