miércoles, 7 de enero de 2015

Ernesto Cardenal fue homenajeado en Argentina

Publicado el 25 de septiembre de 2013 en Raíces del Folklore y en Boletín Folklore.

(Buenos Aires) - El Ministerio de Educación de la Nación y la Editora Patria Grande realizaron este miércoles, 25 de septiembre en el Palacio Pizzurno, un recital de poesía en homenaje al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, conducido por Ana Cacopardo y en el que participaron el escritor Jorge Boccanera, el Ministro de Educación Alberto Sileoni, la compositora y cantante Teresa Parodi, el actor Horacio Roca, el poeta y conductor Tom Lupo, el periodista Reynaldo Sietecase, y Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora. 

Ernesto Cardenal es uno de esos grandes hombres necesarios de Nuestra América. Poeta, sacerdote, teólogo, educador, escritor, escultor y político se destacó en el universo de la poesía tanto como en el polítco siendo actor importantísimo de la Revolución Sandinista. Destacado sacerdote propulsor de la teología de la liberación, educador y motor de una revolución cultural en la isla de Solentiname, desde su trabajo con los campesinos en la isla despertó la admiración de todo el mundo, y su amigo Julio Cortázar supo plasmar en su cuento “Apocalipsis en Solentiname” lo que el nicaragüense realizó. Este maestro de la poesía y de la revolución, que sintió y manifestó que fe y marxismo eran compatibles porque “un mundo mejor es posible y necesario” está de visita por la Argentina y fue homenajeado por el Ministerio de Educación.

"Ernesto Cardenal abrió los límites de la poesía. Toma las mejores tradiciones de entender que la poesía no es solo un subjetivismo vacío ni un lirismo vano, la poesía es nombradora, que la poesía debe ser comprendida por su pública" dijo el Ministro de Educación Alberto Sileoni y agregó: "los ideales que iluminan y guían y son el motor de la vida de Ernesto, tan coherente, son propiedades educativas, el amor que todavía sigue pregonando, la solidaridad, escribir para quienes menos tienen, militar por los derechos humanos, en contra de cualquier dictadura", el Ministro concluyó: “los educadores trabajamos por la emancipación de las personas y los pueblos y eso es lo que hace la poesía de Ernesto.”

Del homenaje participaron también recitando poesías Teresa Parodi, Alberto Roca, Tom Lupo y Taty Almeida, además del periodista Reynaldo Sietecase quien recordó que durante la última dictadura militar los poemas de Cardenal “tenían el nombre de Somoza y a nosotros nos resonaban con el nombre de Videla y los traficábamos copiados a mano". En tanto la cantante y compositora Teresa Parodi con notable emoción previo a recitar Oración a Marilyn Monroe le dirigió la palabra a Ernesto: "Maestro Cardenal yo lo admiro tanto que no sé ni como decírselo, usted inspiró nuestros sueños militantes, atravesó nuestra vida con su obra, iluminó nuestra vida con su obra, muchas gracias".Al homenaje adhirió Stella Calloni quién no estuvo presente por problemas de salud pero dejó una carta para el poeta nicaragüense, también se recordó a Claudia Selser, reconocida periodista que falleció el día anterior al homenaje y que pidió que sus cenizas fueran esparcidas en Nicaragüa y que además es hija de Gregorio Selser, un historiador argentino que fue muy cercano al sandinismo.

Taty Almeida y Ernesto Cardenal
Taty Almeida, titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, también participó del homenaje y le regaló al poeta el pañuelo de las Madres y un libro de poesías de su hijo desaparecido a los 20 años:Alejandro Martín Almeida. “De un poeta a otro” le dijo a Cardenal mientras le entregaba el libro y antes de fundirse en un abrazo.

Ernesto Cardenal junto al poeta Jorge Boccanera
Jorge Boccanera hizo un repaso por la obra poética y social del sacerdote y poeta, destacando los hilos temáticos de su poesía y enmarcándolos en el contexto histórico de Latinoamerica. “en la obra de Cardenal los temas de dios, la Revolución y la naturaleza se refunden en uno el amor” sintetizó el escritor argentino. 

Luego de la presentación de su amigo Boccanera, Ernesto Cardenal tras un interminable aplauso dirigió unas breves palabras: "muy emocionado, muy agradecido por este inmerecido homenaje que me hace Argentina", y se despidió leyendo su poema más reciente “lo hice hace unos pocos meses, se trata de un descubrimiento muy reciente de la ciencia acerca de la especie humana, el descubrimiento es que somos el tercer chimpancé”.

De esta manera se desarrolló el merecido homenaje organizado por la Editora Patria Grande y el Ministerio de Educación a Ernesto Cardenal, uno de los grandes poetas y revolucionarios que ha dado América, y que entre lo cósmico y lo humano, lo social y lo poético, es un referente ineludible de la cultura universal.

Por Pablo Piris
Fotos: Eduardo Fisicaro

Pedro Jorge Solans: "En la muerte de Isidro Velázquez desaparece el bandido y despierta el santón"

Entrevista realizada vía correo electrónico en junio del 2012. Publicada en Raíces del Folklore. Rescatada del "Facebook del libro".

Isidro Velázquez fue uno de los bandidos rurales más conocidos en el país. Su fama se extendió por todo el Chaco y, en 1967, fue asesinado luego de una traición en una emboscada por la policía del Chaco, en el Paraje de Pampa Bandera. Su leyenda se acrecentó y éste bandido rural ha pasado a ser un santón popular. Pedro Jorge Solans se ha encargado de investigar, reconstruir la historia y, por medio de su libro Isidro Velázquez, retrato de un rebelde, acercarnos a la vida y al contexto social en el que actuó Isidro. Aquí su autor nos cuenta acerca de su trabajo de investigación, del libro y de otros detalles de la vida de Isidro Velázquez.

La rebeldía rural de los años '60 se encarnó en la figura de “los hermanos Velázquez”, principalmente en la de Isidro Velázquez. Asesinado por la policía chaqueña en una emboscada junto con Vicente Gauna. Su figura fue convirtiéndose en leyenda, así como Bairoletto, Mate Cosido, El Chueco Maciel en Uruguay, Isidro Velázquez es una especie de “Robin Hood” del Chaco: un bandido rural que les robaba a los ricos para distribuir sus botines entre los más pobres. Hoy se ha convertido en un santo popular y en el Paraje Pampa Bandera, donde fue asesinado, hay cruces, imágenes y sus devotos se acercan a pedirle favores.

Isidro Velázquez fue inmortalizado en un chamamé “El último sapucay” de Oscar Valles, que Jorge Cafrune interpretó y que fue el único chamamé prohibido de la historia en épocas dictatoriales, también Luis Buschtein en su libro “El fugitivo de Pampa Bandera" se ocupó de contar esta historia, y recientemente una película llamada “Isidro Velázquez, la leyenda del último sapucay” (en la que participa Pedro J. Solans) -dirigida y guionada por Camilo Gómez Montero- llevó al cine a este personaje.

Un aporte significativo es el de Pedro Jorge Solans en su libro Retrato de un rebelde: anécdotas, curiosidades, fotografías y escritos de Isidro y, además, una contextualización histórica que aborda cuestiones sociales de aquella época (la historia transcurre durante la dictadura de Juan C. Onganía), es así como mediante una narración apasionante vuelca los datos obtenidos de su investigación periodística.

- ¿En qué momento y por qué sintió la necesidad de relatar la historia de Isidro Velázquez?
Surgió tras investigar la masacre de Napalpí, ocurrida en 1924, en la misma zona, donde fueron asesinados y humillados los pueblos originarios, Tobas y Mocovíes y también criollos que se dedicaban a la cosecha de algodón. Ese hecho histórico, pero vergonzoso, involucró a las sociedades de Quitilipi y Machagai, dos pueblos del centro de la Provincia del Chaco. Ese luego sería el sector más emparentado con la vida de “Los Velázquez” que fueron los últimos bandidos rurales que existieron en el país.
Además, yo nací y viví mi infancia en Quitilipi, y tengo presente lo que se vivía con la psicosis colectiva que generaba la presencia de Isidro Velázquez y Vicente Gauna. Tenía 8 años y participaba con mi padre de un asado en el club Vendaval de Quitilipi para recaudar fondos y crear la Asociación de “Amigos de Quitilipi”. Esa noche, del 1ª de diciembre de 1967, ingresó al asado una comitiva policial y avisó que habían matado a “Los Velázquez”e invitaba a que viéramos los cadáveres. De allí fuimos todos a ver los cuerpos que los exhibían como trofeos en la Comisaría. Esas imágenes nunca se borraron de mi memoria y con el tiempo explotaron.

- ¿Cuál es el punto exacto en el qué Isidro comienza a definir su destino?
Isidro define su destino a partir de la persecución que sufre injustamente tras un complot entre un colono, vecino de él, y la policía. Esta persecución tiene como antecedente la vida de su hermano Claudio que murió en un tiroteo mientras asaltaba un almacén.

- ¿Qué condiciones o cualidades tenía Isidro para qué hoy sea considerado casi como un "héroe"?
No. Isidro no es considerado un héroe. Más bien, un vengador, un rebelde, un santón popular que los peones, los cosecheros, los hacheros, vieron cómo él se vengaba de las injusticias que soportaban de la policía, de los patrones, de las autoridades, y sus dotes naturales de moverse en el monte, y su buena puntería con las armas, fueron valoradas como un bien preciado y generaron leyendas, mitos y creencias.

- ¿Hay como una cuestión de fe que rodea a Isidro hoy en el Chaco?
Sí. Muy incipiente. Generalmente, los rebeldes populares que mueren de una forma que los redime el pueblo termina dándole un lugar en los altares. Velázquez murió traicionado, emboscado y fusilado. Esa muerte lo redimió de cualquier falta que haya tenido.

- En el libro comienza relatando cómo fue la emboscada, luego cuenta su vida y vuelve al punto de la muerte ¿esa forma temporal del relato la eligió por algo en particular?
Sí. Porque me parece que en la muerte de Velázquez, desaparece el bandido y despierta el santón. Termina el hombre común y surge el intermediario con la divinidad, el poder sobrenatural.

- En el texto se transcriben los diálogos con la misma manera de hablar de los personajes (sin las eses, con los acentos marcando la tonada, etc.) ¿Hay una intencionalidad desde la narración de acercar al lector a esas costumbres chaqueñas?
Sí. Por supuesto, creo que había que rescatar esa manera de comunicación, ese lenguaje, esa forma de hablar porque, en definitiva, muestra una interpretación del mundo diferente al nuestro, pese a estar compartiendo el mundo, la región, la tierra. Esa especie de cultura subyacente es muy rica, es parte de la cultura guaranga.

- ¿Con qué curiosidades se topó mientras investigaba y escribía el libro?
Precisamente, con ese lenguaje, casi mezcla entre el castellano y el guaraní, con esa interpretación gestual, y relatos increíbles. Allí hay un paso de posta entre la realidad y la ficción. Un choque o un abrazo entre lo urbano y el monte -que ya queda poco- o el campesinado. Me impactó la relación de esa gente con la tierra y su cosmogonía; y sobre todo, con el paisaje.
En la cuenca lechera paraguaya, la zona de Pilar, donde se exilió Isidro con su amante Ninón de 15 años, y donde Isidro se burló de la policía stroessnerista. Allí aún hoy se vive trazos de la república guaranítica, y el realismo mágico está a flor de piel.

- ¿Fue complicado obtener datos y documentos para hacer el libro?
Tuve los obstáculos propios de una investigación periodística de un hecho reciente, donde todavía están vivos varios protagonistas directos, y donde se debe desentrañar mitos, se revela hechos contradictorios o se rompe ciertos moldes. A menudo, en estas historias se cruzan virtudes y defectos humanos. Están presentes, las pasiones, los amores, las traiciones, los hechos heroicos, los miedos, las cobardías.

- En buena medida, en el libro quedan expuestas las luchas, las injusticias y la forma de vida de los campesinos del Chaco de aquel tiempo ¿se propuso esto al escribirlo, es inherente a la historia misma, o ambas cosas?
No. No me lo propuse, pero era inherente a la historia misma. No se puede escribir sobre los Velázquez, sin hablar del campesinado, de los obrajes, del monte, sin hablar de la dictadura de Juan Carlos Onganía reflejada en la policía del Chaco, sin hablar de La Forestal, de los algodonales, de la explotación forestal, de la clase media.

- ¿Isidro era simplemente un bandido rural o también considera que era un insurgente que no estaba de acuerdo con el sistema?
No. Velázquez fue un simple bandido rural y no tenía ningún encuadre político ni social. El sociólogo Roberto Carri, lo definió como formas prerrevolucionarias de la violencia.

- A partir de su investigación, ¿crée que la justicia de Chaco le atribuyó a Isidro culpas de otros casos no resueltos para ocultar su incompetencia o realmente Isidro era un gran problema para la policía chaqueña?
Las dos cosas.

MÁS INFORMACIÓN
Sobre el autor
Pedro Jorge Solans es Periodista y escritor nacido en Quitilipi, Chaco. Publicó los poemarios Bostezo crepuscular, Solferino y La Carga; el libro de cuentos breves En manos de Él y el ensayo periodístico A cielo abierto. Es autor de Crímenes en sangre, investigación sobre la matanza indígena en Napalpí, Chaco y otros títulos publicados por Ed. Punto de Encuentro. Dirigió el semanario Diario del Valle, las revistas Entorno y Nicandro, en la Provincia de Córdoba. Fundó y dirige actualmente El Diario de Carlos Paz, en Córdoba.

“El último sapucay” (chamamé)
Oscar “Cacho” Valles

La muerte apagó la risa
del sol que duerme ardiendo en el Chaco,
porque Machagai se ha vuelto
un llanto triste de sangre y barro.

Ya no está Isidro Velázquez,
la brigada lo ha alcanzado,
y junto a Vicente Gauna,
hay dos sueños sepultados.

Camino de Pampa Bandera,
lo esperan en una emboscada,
y en una descarga certera,
ruge en la noche la metrallada.
Isidro Velázquez ha muerto,
enancao a un sapucay,
pidiéndole rescate al viento,
que lo vino a delatar,
pidiéndole rescate al viento,
que lo vino a delatar.

La muerte apagó la risa,
de los machetes en los quebrachos,
la pólvora entre los huesos,
se hizo ceniza en dos pechos bravos.

Sin una vela encendida,
sin una flor a su lado,
sin una cruz en la tierra,
hay dos sueños sepultados.

Camino de Pampa Bandera,
lo esperan en una emboscada,
y en una descarga certera,
ruge en la noche la metrallada.
Isidro Velázquez ha muerto,
enancao a un sapucay,
pidiéndole rescate al viento,
que lo vino a delatar.
Pidiéndole rescate al viento,
que lo vino a delatar.

El antecedente a este chamamé.
Cuenta Pedro Jorge Solans en el capítulo “El chamamé prohibido” del libro en cuestión que Manuel Vicente Loverde escribió un poema y lo llevó a la casa de su amigo guitarrero Raúl Fernando Junco, quien le puso música. Fue tocado por primera vez en 1965, en una peña del Chaco. Luego por medio de Luis Berneri que tenía un programa en canal 13 de Chaco llevaron el chamamé a la pantalla chica, esto generó la detención de ambos al regreso a sus casas. Dicen que en 1968 apareció por allá Jorge Cafrune y les pidió permiso para grabar el chamamé, sin embargo se negaron y le pidieron que no se grabara porque ya no pertenecía a ellos sino al pueblo. Luego fue Cacho Valles con la misma intención pero la respuesta fue la misma, Cacho más tarde compondría el chamamé citado arriba, pero aquel chamamé compuesto por Loverde y Junco no registró ninguna grabación, ese chamamé se llamaba “Los Velázquez”.

Cuentan también que en una oportunidad un chamamecero santafesino que integraba un conjunto de Villa Ocampo lo cantó sin saber que allí estaban Isidro Velázquez y Vicente Gauna, lo que generó que Isidro le mande un agradecimiento por la canción a Loverde.

El tema tuvo dos versiones. En la primera dice: “roba a los ricos, paga a los pobres, así la gente lo evocará” y allí finaliza, pero luego hubo otra que agregó: “y preseguido dormía en el monte o entre los nidos de los chajás. Quizás un día caiga vencido pero su nombre no morirá”, tras su muerte hubo una modificación: “y perseguido, dormía en el monte o entre los nidos de los chajás. Lo persiguieron, ya lo mataron, pero su nombre no morirá”

“Los Velázquez”
Laverde – Junco

Isidro y Claudio
fueron bandidos
que el Chaco entero recordará
para escaparse de la partida
tenían más tretas que el aguará.
Fue por la costa del Guaicurú
donde peleando Claudio cayó
y desde entonces
por los senderos
triste y herido
Isidro huyó.
Y perseguido
dormía en el monte
o entre los nidos de los chajás.
Quizás un día caiga vencido
pero su nombre no morirá.
Por mucho tiempo
nada se supo de sus andanzas
o si murió.
Hasta que un día, para sorpresa
de todo Chaco, reapareció.
Junto con Gauna, Isidro va
roba a los ricos
paga a los pobres
así la gente lo ocultará.
Y perseguido dormía en el monte
o entre los nidos de los chajás.
Lo traicionaron.
Ya lo mataron
pero su nombre no morirá.


Por Pablo Piris

Cosquín 2013, el milagro de las nueve lunas

El Festival Nacional de Folklore de Cosquín ha cumplido con sus nueve lunas en su edición número 53 este 2013. Amado y odiado, es el festival más comentado, nadie se pregunta en otros festivales por quién debiera estar o por quién no, lo que demuestra su magnitud y su vigencia. El escenario Atahualpa Yupanqui consagró este año a Bruno Arias confirmando su buen momento y su crecimiento, el Camin de Oro fue para Suna Rocha y la Revelación fue para un bandoneonista joven: Joaquín Benítez, de Oberá. Destacado el momento de Raúl Barboza y Chango Spasiuk. Por más comentado que sea lo que ocurre en el escenario es anecdótico. Cosquín es grande por todo lo que genera. Talleres culturales, Encuentro de Poetas, Feria de Artesanos completan un variada actividad cultural durante 9 días. También los espectáculos callejeros brindan la posibilidad de hacerse conocer a cientos de artistas que dan sus primeros pasos, y en las peñas se vive la prolongación del Festival. Más allá de los comentarios de la prensa (siempre parciales y recortados) el pueblo alejado de todas esas exégesis que fluctúan entre lo populista y lo intelectualoide disfruta del verdadero Cosquín, del río, las calles, los balnearios y sus artistas preferidos, y los artistas también disfrutan de ese encuentro que fuera del show cobijan las 9 lunas.

Nueve lunas dura el milagro coscoíno según pregona su himno que danzado por el Ballet Camin Cosquín en la apertura de cada noche, este año con caretas que aludían a las caricaturas de Florencio Molina Campos. En esas nueve lunas en la Próspero Molina y en sus alrededores se vive de todo, y lo milagroso tal vez sea que cada momento es irrepetible, bueno o malo, es único, aunque también ambivalente porque ese eje temporal puede eternizar momentos o delatar lo efímero.

Sobre el escenario cerca de 25 artistas desfilaron cada noche. Los hubo para todos los gustos y diferentes estilos, aunque por ser un festival folklórico tal vez hizo falta un poco más de música cuyana o surera en medio de tanta chacarera (algunas repetidas en varias noches). Estuvieron los más convocantes, Abel Pintos confirmó que es el fenómeno del momento y Jorge Rojas sigue siendo de los que más entradas vende. Los grandes siguen marcando diferencia: León Gieco y un show implacable de dos horas hasta el amanecer, Teresa Parodi presentando nuevas canciones y artistas jóvenes de Latinoamérica como la uruguaya Ana Prada o Yusa de Cuba. Sublime, popular y cuidado a la vez Chango Spasiuk y Raúl Barboza llevaron la poesía a sus fuelles. Bruno Arias obtuvo una consagración esperada que en cualquier momento llegaría, porque Bruno no trabaja para ser consagrado, sino que en su proceso de trabajo de años la consagración cae por decantación. El Chaqueño, Los Nocheros, Los Tekis, Sergio Galleguillo o Luciano Pereyra, infaltables en todo festival también son números fuertes por su cantidad de seguidores.

En una línea similar Guitarreros, Canto 4, Alma de Luna o Los Guaraníes, y decenas de grupos más, expresan una faceta dentro del folklore que si bien es una fórmula repetida hasta el cansancio, aún tiene vigencia y por tanto un lugar en el escenario.

Con la presencia de Estela de Carlotto invitada por la Compañía de Danzas “La Popular” hubo espacio para la reflexión y los Derechos Humanos. Así también conservan un lugar los cantores que dicen: Raly Barrionuevo, José Ceña, Pueblo Nuevo de Ecuador, Nahuel, el mismo Bruno Arias, Rubén Patagonia por citar algunos, aunque en proporciones de tiempo sobre el escenario no son los más favorecidos.

Por otra parte, y contrariamente a una excusa que no tiene sustento, queda demostrado que en los festivales también se pueden poner números para ver y oír con atención y que ponen lo claro por encima de lo ruidoso, no hay que subestimar al público que sabe aplaudir de pie a Juan Falú, Trío MJC, Aymama, Juan Carlos Cambas, Baglietto-Vitale o Las Fulanas Trío. Y es grato encontrar a cantoras en la grilla como Ángela Irene, Bruja Salguero, Paula Basalo, Mónica Abraham, o propuestas como las de Franco Luciani, Gustavo Patiño, Peteco Carabajal, Pancho Cabral, Pablo Lozano, Orellana-Lucca u Orozco-Barrientos (aunque a veces no tan beneficiados por los horarios en que suben) o decidores como Omar Moreno Palacios, Yacomuzzi-Delfor Sombra, Orlando Vera Cruz, Jorge Marziali, Efraín Colombo entre los jóvenes, por ejemplo.

Y nunca faltan esas emociones, que llegan de la mano de la sencillez de los históricos que también saben ser reconocidos por la plaza: Los Manseros Santiagueños, Los 4 de Córdoba, Los Visconti, don Juan Balderrama, Vitillo Ábalos, Suna Rocha, Los Carabajal, Víctor Heredia nos hacen notar que el pueblo tiene memoria. Memoria que el notable maestro de ceremonias Marcelo Simón y la incorporación de Marcelo Iribarne en la conducción era refrescada por sus historias cargadas de conocimiento, mientras Maia Sasovski desfilaba con sus vestidos y pedía ovaciones en cada salida.

MÁS ALLÁ DEL ESCENARIO, ENTRE POETAS, PEÑAS Y ARTESANOS
Los límites de Cosquín van mucho más allá de la Plaza Próspero Molina. De día muestras culturales y conferencias se llevan adelante en la Escuela Roca, en ese mismo lugar, a partir de las 20:00 hs se abre un tiempo para un remanso para la palabra, el Encuentro de Poetas con la Gente, que en este 2013 llega a su edición n°12. Y allí los homenajes a los grandes artesanos de la palabra emocionan hasta las lágrimas, homenajes sinceros que no caen en golpes bajos sino en compartir la obra de hombres como: Hamlet Lima Quintana, Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Manuel J. Castilla, Juan L. Ortiz, Glauce Baldovín, Romilio Ribero o Ariel Ferraro. Posibilidad también para conocer enormes poetas que vienen de los distintos puntos cardinales del país y del continente y escuchar a músicos como Ramón Ayala, Pancho Cabral, Ramiro González, Florencia Dávalos, José Ceña, Mario Díaz, Nahuel, Roberto Yacomuzzi o Adriana Céliz, que nota a nota honran la palabra de estos grandes creadores. Paseos de artesanos, feria del libro y muestras fotográficas, de pinturas y esculturas completan una variada oferta cultural, que se encuentran en el marco del festival, en la que también hubo una marcha por el agua y la vida y para decir "Fuera Monsanto de Córdoba", que acompañaron artistas como Rubén Patagonia, Paola Bernal, Juan Iñaki, Rafael Amor, Namuncurá, La Calada, el ballet Gualicho y la cantante del Dúo Allpa los ganadores del pre-Cosquín canción inédita con "María de Famatina", de Gustavo Machado también presente.

Prolongación del festival son las peñas, cada una de ellas con un estilo particular. Con las mejores programaciones La Salamanca y la Peña de Pao y Tití están siempre repletas y son las más concurridas, junto a la histórica peña de La Real. La Fisura se extiende hasta altas horas, aunque el patio improvisado de la Piripincha es el lugar que estira los festejos hasta las 10 de la mañana. La peña de Facundo Toro, La Casa de Los 4 de Córdoba y Emerger y la de Alejandro Visconti con precios accesibles brindan la posibilidad de cantar a varios artistas por noche, La Callejera es la elegida por los bailarines jóvenes, La Peña de Cuti y Roberto y la de Los Carabajal congrega a varias familias, en tanto que en la Peña Oficial los artistas además de cantar compiten por ser los destacados y llevarse una mención, este año ganada por las santiagueñas de Mullieris.

En las calles constantemente suenan las guitarras, en la plaza y los balnearios también. “La zamba para olvidar” y “El olvidao” son las que se repiten en todo momento. Y mientras la gente pasea por la peatonal, la plaza o los balnearios puede aprovechar para ver los “Espectáculos Callejeros”, en donde centenares de artistas buscan darse a conocer, enfrentarse al público, recibir aplausos, y competir por ser destacados y tocar en el escenacio mayor, como lo hizo este año el conjunto rosarino “Indios de Ahora”. Lejos de pensar que la música de raíz folklórica está en extinción, la cantidad de artistas que hay en todo el festival y que vienen de todas partes, intentando dejar sus discos a la prensa y tocar donde sea posible, son una muestra de que hay folklore y Cosquín para rato.

Por Pablo Piris
Publicado en enero del 2013 en Raíces del Folklore, posteriormente en Fogón Latinoamericano.
Fotos: Prensa Cosquín y Pablo Piris

Juan Falú: “En el folklore hay una búsqueda sin ataduras”

Entrevista realizada en el domicilio de Juan Falú en el barrio porteño de San Telmo, una tarde calurosa de diciembre del 2013. Publicada el 17 de diciembre en Raíces del Folklore y en Boletín Folklore.

Juan Falú celebrará este sábado 21 de diciembre en el ND Ateneo sus 50 años como músico. Artista de bajo perfil y elevada estética toma como punto de inicio un recital que dio a los quince años en el Auditorio de la Caja de Ahorro de Tucumán - “el primer recital que recuerdo”- un 13 de diciembre de 1963. Atravesado por una época rica en lo musical, y agitada en lo político, debió exiliarse en San Pablo durante la última Dictadura Cívico-Militar, donde se refugió en la composición. En su regreso Falú editó su segundo disco y el primero como solista “absoluto”. Ese regreso Juan Falú lo marca como su segundo comienzo.

El lugar que ocupa Juan Falú en la música de raíz folklórica es indiscutible. Consciente de la línea que sigue y aunque se sonroja sabe que es uno de los grandes referentes para muchos jóvenes que siguen su mismo camino. Además del festejo, Falú seguirá presentando la serie de tres discos “Zonko querido” que compila gran parte de su obra. Para el espectáculo del sábado Falú confiesa que no armó todavía el programa de lo que interpretará, pero tiene bien claro quienes estarán como invitados y los nombra uno por uno. Ellos son: Liliana Herrero, Carlos Aguirre, Florencia Bernales, Marcelo Chiodi, Bárbara Streger, Ramiro Gallo, Rubén Lobo, Lilian Saba, Andrés Pilar y Juan Quintero.

- ¿Cuáles son los puntos de coincidencia fundamentales con estos artistas que usted eligió para este espectáculo?
JF: Sin dudas que todos tenemos una misma línea estética que tiene una atención, un cuidado por los arreglos que no siguen los formatos que impone el mercado, para mí además de ser una línea estética, diría que es una línea ideológica. Yo disfruto tocando con ellos porque tocamos muchas veces juntos, yo participé de sus discos, ellos de los que hice también.

- ¿Cree que en la música de raíz folklórica se están haciendo cosas interesantes?
Sin dudas. Los pibes - ¡no me gusta decir pibes porque les tengo un respeto como músicos! – para mí ya son unos artistas cabales, completos. Pero además los jóvenes que conozco viajando, porque por suerte siempre tengo vínculo con los jóvenes, son muy buenos en todo el país. Lo que ocurre hoy a nivel de la música folklórica en esta tendencia es realmente extraordinario, es un momento muy bueno. Es impresionante lo que hay y creo que en el campo de la música de inspiración folklórica hay más creatividad que en otros, estoy seguro.

- ¿Por qué?
El rock, para mí, tiene una estética que se mantiene fiel a sí misma. Yo escucho muy poco rock pero me da la impresión de que en el rock a veces es más importante lo que se dice en la letra y cómo se lo dice: al estilo del rockero, con su énfasis, con su estética. En cambio en el campo al que nos estamos refiriendo (raíz folklórica) hay mucha preocupación por la composición musical, por el arreglo en su composición, por elementos contrapuntísticos, por progresiones y sustituciones armónicas, musicalmente hablando es un camino bastante más elaborado y que no tiene ataduras porque yo siento que en el rock, inclusive en el tango, hay como una obediencia a ciertos cánones estéticos. No son muchos los grupos de tango que se animen tanto a esta experimentación, aunque los hay y muchos que tienen una personalidad propia y una búsqueda, pero en general uno escucha pero por decisión de los propios músicos un apego a determinadas líneas estilísticas, así como en los 90 todo sonaba como Piazzolla, después todo como la Guardia Vieja y ahora los arregladores trabajan según esas líneas: la línea de Julián Plaza, la línea de (Osvaldo) Pugliese, la línea de (Aníbal) Troilo o los guitarristas sobre todo la línea de (Carlos) Grela. En cambio en el folklore hay una búsqueda sin ataduras, uno puede encontrarse músicos que rompen formas, que reemplazan armonías con diversos resultados, pero es curioso que en el terreno de la música que supuestamente es más tradicional aparecen elementos de renovación más frecuentemente.

- Sin embargo, en el imaginario popular el folklore sería lo más conservador, lo más tradicional, ¿por qué cree que es así?
En nuestro país las músicas tradicionales fueron siendo reinterpretadas permanentemente y también hay artistas, entre los cuáles me incluyo yo, que buscan o sino les sale naturalmente navegar entre las dos estéticas: la de ayer y la de hoy, a veces dentro de un mismo tema. Para mí eso es muy hermoso como músico y como compositor y también como intérprete porque hay modos a la antigua de tocar que son muy fuertes, sonoridades tradicionales. Es muy muy hermoso que dentro de una misma composición aparezcan frases musicales no tradicionales y que se puedan integrar a una frase que remite a un modo muy pero muy tradicional, eso me ocurre mucho con la zamba.

- ¿Con la zamba? Háblenos de la zamba…
La zamba tiene un vuelo que es muy difícil de describir en palabras, tiene un vuelo en todo sentido y en lo musical también. Esto que estoy diciendo es uno de los grandes logros del Cuchi Leguizamón, tener dentro de un mismo tema sonoridades nuevas al lado de sonoridades muy pero muy antiguas que suenan como copla de baguala o intervalos bagualeros en las melodías y eso también es algo que fluye, si uno lo planifica no sale tan bien. El que conoce las raíces, las identidades musicales y tiene herramientas para usar lenguajes nuevos naturalmente se mueve entre los dos, es el ejemplo de Juan Quintero o Carlos Aguirre.

- ¿Es frecuente ver eso en otros países?
Eso no se da en todos los folklores, hay folklores que se mantienen en un estado más de quietud y eso también es una condición, es decir no es malo, es una cualidad y la renovación es otra cualidad. No sé porque es, me parece que puede ser porque hay una fuerte clase media en la Argentina que viene con informaciones de otros lenguajes, accesos a otras culturas. No es lo mismo un país que tenga 70% de población originaria y muy poca clase media, ahí obviamente que se va a mantener muy fuerte la esencia de un huayno en el Perú, de un takirari en Bolivia.

¿Usted cree que estas tendencias que integran la renovación y la tradición naturalmente se está acentuando ahora o en aquellos años de sus inicios, por los 60, ya se venía dando?
En los 60 se da fuerte. Los que teníamos un afán de ser músicos adoptamos el folklore pero antes que eso amábamos la música, sólo que adoptamos el folklore como el lenguaje que elegimos para decir algo, primero hay un amor por la música. En el camino ese normalmente uno, en aquellos años, tenía opciones dentro de la polarización que había entre la renovación y la tradición, y la opción era por la renovación. En cambio el que venía del folklore su opción era el folklore y después hacerse músico. Era ponele: Los Chalchaleros o Los Fronterizos, Yupanqui o Eduardo Falú, era así y era lo mismo que Boca-River, el país estaba polarizado.

Aquellos años de formación de Juan Falú eran nada más y nada menos que los ’60. Falú recuerda las peñas y la bohemia en Tucumán. “Había un lugar que yo frecuentaba se llamaba El Alto de la Lechuza. Era como para mí tenía que ser una peña, en las mesas se cantaba o se escuchaba poesía y todos los demás escuchaban, fluía la música y la poesía y había una gran atención, era algo intimista.” También Falú recuerda que había mucha información musical: “escuchábamos mucho jazz por ejemplo John Coltrane, Dave Brubeck, Gerry Mulligan, teníamos una formación clásica y grandes grupos que aparecían renovando el folklore como Los Andariegos, Los Nombradores, Buenos Aires 8, un fuerte movimiento vocal que nosotros escuchábamos mucho, además yo tenía un conjunto vocal: Las Voces del Tukma, entonces los escuchaba mucho. Pero para mí el principal referente, el maestro era Eduardo Falú. En esa época también salieron Los Beatles, había mucho movimiento, pero para mi pasaba más por el folklore, no estudié o estudié poco porque era medio vagoneta, a mi me gustaba disfrutar de las tocadas con amigos y hacer arreglos con ellos”.

Precisamente nombró a Eduardo Falú ¿Alguna vez le pesó el apellido?
No. Eduardo Falú era un gran guitarrista, y claro, mi padre quería que toque como mi tío por lo menos – mi padre es el hermano de Eduardo Falú – y eso sí te puedo decir que era una gran exigencia, porque Falú era la excelencia para mí, algo sublime, pero todo eso sirvió para formarme.

Y desde aquel recital en el Auditorio de Caja de Ahorro de Tucumán al primer disco pasan varios años…
Sí el primer disco fue grabado en el ’82. Era un disco compartido con un brasileño llamado Déo Lopes que era un cantautor, es un disco de los dos. Yo lo considero el primer disco porque tengo una participación importante. Ese fue editado en Brasil se llamaba “Canticorda”.

Que su primer disco haya sido editado en Brasil no es casual. Juan pasó los años de la Dictadura exiliado en San Pablo en donde compuso muchísimo: “interiormente estaba vinculado al folklore porque empecé a componer a lo loco. De alguna manera estaba vinculado pero como un ejercicio interior.” Por eso, luego de las oscuras épocas del país y a su regreso y el de la democracia grabó su segundo disco y el “primer disco solista pleno” como dice él, “Esta guitarra que tengo”: “Ese disco me abre el camino que recorro hasta hoy. Es decir, se podría hablar de un segundo inicio con el regreso después del exilio.” En este “segundo inicio” la profesión de músico ya era la elegida definitivamente: “Cuando regresé al país yo me había recibido de psicólogo, había trabajado alguito de psicólogo y al regresar ahí sí asumo que la guitarra va a ser mi única profesión.”

Y así llega este espectáculo y esta serie de discos que recorren gran parte  de sus composiciones, aunque en estos discos se lo escucha a Juan Falú cantando: “eso era un mandato interior y también un pedido de mucha gente porque me acabaron convenciendo de que un compositor tiene que interpretar en su propia voz, además si no hacía eso iban a estar a la espera de que alguien las cante, en cambio ahí están todas a disposición de quién quiera escucharlas o cantarlas.”

¿Fue un proceso divertido el de cantar sus propias obras?
No. No porque en el estudio se desnudan las limitaciones: una ronquera o una nota mal puesta, todo eso sale y yo no lo soporto, así que repetimos.

¿Tuvo que corregir mucho los temas?
Yo no puedo repetir mucho los temas en el estudio porque me quedo sin voz, entonces era todo un problema, por eso me costó realmente, pero ya está. Lo mejor es grabar en vivo y que salga con ciertas desprolijidades pero sale todo mejor puesto: mejor puesta la voz, mejor puesta la guitarra, salen mejores sonoridades.

Así como habló de la renovación y la tradición, también a veces se separa entre lo académico y lo popular, ¿es real esa fragmentación?
Hay un modo académico de hacer música y hay un modo popular, eso sin duda existe. En los conservatorios recién en los últimos años están como abriéndose a las músicas populares pero eso no quiere decir que se integren dentro de la institución los lenguajes, se hacen talleres o carreras como en el Manuel de Falla, pero no necesariamente un ida y vuelta con las carreras clásicas, sería bueno que eso ocurra con el tiempo. Ahora lo que sí hay es mucho músico que tiene formación académica y empieza a entender la estética de la música popular, eso es muy auspicioso.

Por Pablo Piris

Illapu: "La posición nuestra es plantear situaciones que son las que los pueblos viven y que podemos hacer canción"

Entrevista realizada con Carlos Elgueta y Roberto Márquez en junio de 2009 en el Hotel Bauen de Buenos Aires, previo a la actuación de Illapu en el Teatro Ateneo. Publicada el 19 junio 2009 en FolkloreClub y en Nuestras Raíces.

El grupo chileno Illapu, se encuentra en nuestro país para presentar su material “Vivo” en Buenos Aires. “Estamos ansiosos por tocar, hace diez años que no hacemos un concierto en Buenos Aires” confiesan Carlos Elgueta y Roberto Márquez previo a la entrevista en la cual cuentan detalles de su espectáculo y rememoran y reflexionan momentos de su extensa trayectoria ligada a la canción latinoamericana.

El nombre “Illapu” alude al rayo, tercera divinidad de las culturas mesoamericanas. Muy marcados en un principio por la música andina, surgieron allá por 1971, mientras gobernaba Chile Salvador Allende, en plena “vía chilena al socialismo”, en donde según Roberto Márquez: “Había una canción chilena, una poesía que estaba en pleno desarrollo”. El golpe militar del 11 de septiembre de 1973, hizo que Illapu interrumpa su actividad por casi un año: “Nosotros reiniciamos la actividad en el año 1974, cuando ya las cosas estaban menos peligrosas para los cantores, para hacer música” afirma Roberto. Si bien durante algunos años pudieron permanecer en Chile, luego de una gira por Europa, en 1981 el gobierno militar les prohibió el ingresó a su país, por lo que se mantuvieron exiliados, primero en Europa y luego en México por siete años. Al volver a su país se encontraron un país devastado culturalmente y que aún hoy cuesta recuperar.

Por eso hoy tienen como meta seguir recorriendo el mundo presentando “Vivo”, material que contiene una selección de temas de sus 21 discos editados. Esta vez la parada es Buenos Aires. Dice Roberto Márquez: “Vamos a presentar principalmente nuestro disco y dvd Vivo, que son un par de conciertos muy energéticos, que recogen los temas más emblemáticos de nuestra trayectoria”.

- ¿Habrá invitados sorpresa para estas presentaciones?
Carlos Elgueta: En el Ateneo van a estar Víctor Heredia acompañándonos en una versión de la canción de él “Sobreviviendo”. También vienen “Los Copla”, ellos nos acompañaron en Cosquín con el tema “Zamba de Lozano”, esto lo esperamos repetir en el Ateneo. Tú eres el primer medio que le contamos nosotros, hasta hace poco no había nada confirmado.

- Recién decían de repetir algo de lo que sucedió en Cosquín ¿Han sido muy bien recibidos allí este año?
Roberto Márquez: Sí, Cosquín fue un abrazo increíble. La gente nos acogió de una manera muy cariñosa, nos ovacionaron. El público estaba muy ávido de ese encuentro entonces se convirtió para nosotros en una noche llena de magia.

- ¿En Chile pasa lo mismo con el público?
RM: Con nosotros pasa mucho eso que pasó en Cosquín. El público nuestro es un público que nos quiere mucho, que es muy participativo en los conciertos.

- ¿Por eso han decidido grabar este disco y dvd en Vivo?
RM: Si tú lo ves al dvd, es un concierto cuya idea es permitirle a la gente que vea detalles que no puede ver desde la platea. Es como si tú tuvieras la posibilidad de subirte al escenario mientras nosotros estamos tocando y estar al lado nuestro viendo todo lo que está pasando.

- ¿Cómo hicieron para recopilar más de treinta años de trayectoria en quince temas?
RM: Nunca es fácil. La verdad que es una lotería. Se ponen los temas que han sido más populares, los temas más importantes para nosotros. Pero una recopilación nuestra nunca va a ser completa, es más nosotros tenemos 21 discos, lo que hace más de 200 canciones, entonces hacer una recopilación es muy difícil.

- ¿Se sienten referentes de la canción popular latinoamericana?
RM: Es difícil hablar de uno mismo. Yo creo que tenemos un espacio, una palabra que decir, una forma de mirar la vida, una forma de plasmar eso en la música y en alguna medida eso te da un espacio en el continente.

- Ese tener algo que decir, es algo que ha marcado la trayectoria de Illapu…
RM: La posición nuestra es cuestionar las realidades que vivimos, plantear situaciones que son las que los pueblos viven y que nosotros podemos hacer canción, hablar y decir desde un escenario y ese es el rol que nos damos. Nosotros no tenemos la fórmula mágica para resolver los problemas de América Latina pero sí somos muy cuestionadores de la realidad que nos toca vivir.

- Dice que la tarea de ustedes ha sido cuestionar y eso lo han hecho a lo largo de su carrera. ¿Mantener esa actitud les ha costado caro?, se tuvieron que ir de Chile mientras estaban los militares al mando…
RM: (Augusto) Pinochet decía que “éramos una mala influencia para la juventud chilena y que hablábamos mal de Chile en el exterior”. Nosotros no nos fuimos, a nosotros nos expulsaron de Chile en el año ‘81. Y nos expulsaron como grupo, porque somos un grupo que desde siempre ha tenido una postura frente a la vida. Bajo la dictadura teníamos que ser muy cuidadosos y utilizar las metáforas poéticas para poder decir sin decir. Los milicos veían en nosotros un referente que no era bueno para los jóvenes y que si bien hicieron muchas cosas para tratar de parar el grupo, nosotros igual funcionamos durante la dictadura. Nos hicimos muy populares en el año ‘76 con el “Candombe para José” y eso nos adentró en el corazón de la gente. Entonces la única forma de librarse de nosotros fue expulsarnos cuando veníamos de retorno de una gira en Europa. Nos detuvieron en el Aeropuerto y nos expulsaron de Chile.
CE: Tenían que inventar un pretexto. Esto del mal ejemplo para los jóvenes obviamente que lo fue. Pero el grupo siempre cuidó de las letras. En Chile en esos años había que hacer letras que le permitieran a la gente imaginar como fue lo que tú estabas diciendo. El trabajo que se hizo en las giras al exterior también siempre fue muy cuidado, porque el grupo tenía la tremenda oportunidad de salir y volver a entrar a Chile.

- Imagino que estando lejos de Chile durante el exilio afloraron varios temas nostálgicos…
RM: Nosotros mantuvimos este vínculo con nuestro país y con América Latina. De hecho hay dos discos que grabamos durante el exilio, uno en Europa y otro en México: “De Libertad y amor” y “Para seguir viviendo” temas que están muy ligados al devenir de América Latina y sin embargo nosotros ya estábamos exiliados. Eso porque estábamos muy conectados con la realidad de América Latina. En la música siempre hemos mantenido un norte muy claro y lo que ha ido pasando es que se ha ido acentuando distintas cosas en distintos momentos por distintas cosas que hemos vivido.

- Cuando ustedes surgieron en 1971 había un movimiento cultural en pleno crecimiento. Cuando volvieron del exilio ¿Con qué Chile se encontraron en materia cultural?
RM: En el momento del golpe se detuvo abruptamente todo el movimiento cultural que era parte de todo el proceso que estaba viviendo nuestro país. El asesinato de Víctor Jara, el hecho de que cantores fueran llevados a campos de concentración, como Ángel Parra, hizo que haya un apagón cultural que duró muchos años. Además en Chile los primeros momentos de la dictadura incluso se prohibió la quena, el charango, la zamponia, todos los instrumentos que tuvieran sonoridades que asemejaran a la nueva canción. Cuando nosotros volvimos a Chile en el año 1988 nos encontramos con un país que estaba en pleno plebiscito, donde había un montón de gente haciendo música, el canto nuevo estaba en plenitud. En 1990 viene el ascenso a la democracia y mucho de lo que se venía haciendo en contra de Pinochet y todos los espacios que había para desarrollar cultura van desapareciendo de a poco. Paralelamente con la democracia se terminan un montón de espacios para la cultura y todavía no se ha vuelto a rehacer todo ese tejido cultural. En Santiago no existe una peña, no existe un lugar donde tú llegues y puedas saber que se está haciendo de nueva canción Latinoamericana en Chile, no hay espacios.
CE: Tampoco hay música folklórica en las radios y menos en la televisión.

- ¿Y por qué creen que eso ocurre?
RM: Porque Chile se ha impuesto una forma de mirar la realidad donde la música no tiene mucho lugar. Normalmente la televisión está llena de conversaciones, de chistólogos, de chismes, entonces dentro de eso cabe poco una buena propuesta musical, una propuesta musical que haga reflexionar, que haga pensar. Nosotros podemos mantener un espacio grande en lo que hacemos porque tenemos un gran respaldo del público.

- Chile ha parido grandes forjadores de la cultura latinoamericana muy reconocidos en todas partes, ¿eso también está estancado?
RM: De Chile han salido grandes como Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Violeta Parra, Víctor Jara, pero eso se ve poco en los medios de comunicación. Existen movimientos de poesía, de músicos pero son cosas muy subterráneas, hay poco incentivo por la cultura y por lo mismo no se ven nuevos "Pablos Nerudas". Hay gente haciendo grandes esfuerzos por surgir pero creo que todavía necesitamos tiempo y necesitamos romper todas estas trabas que hay yo diría a nivel de medios de comunicación.

- Varias veces ya hemos nombrado a Víctor Jara, ¿Cómo tomaron la noticia de la encarcelación del asesino de Víctor Jara?
RM: Con Víctor ha habido una larga lucha por dar con los culpables. Hoy día a quien se está castigando y quien aparece dando una versión es un milico raso que estaba haciendo la colimba. Hay que tratar de dar con los que dieron las órdenes, quienes eran los que comandaban en ese momento la fuerza militar en el Estadio Chile. Eso ha sido una larga lucha, como la que se ha hecho para que al Estadio Chile se lo renombrará Víctor Jara. En Chile cuesta todavía reivindicar los nombres de Víctor Jara, de Violeta Parra, de quienes son los grandes nuestros.

- ¿Cuesta mucho eso en Chile?
RM: Todavía cuesta mucho. Hay que dar una larga lucha Eso porque hay poco cariño por lo nuestro, sobre todo poco cariño por la cultura popular. Es un camino que estamos haciendo, que sentimos que las nuevas generaciones empiezan a ver mejores aires.
CE: Yo pienso que si hay cosas que se empiezan a hacer 20 años después es porque no ha habido voluntad política tampoco. Los militares siguieron teniendo un poder impresionante en los primeros años de la recuperación de la democracia. Muchos de los culpables, siguieron estando y no han sido castigados. Pienso que los procesos de Derechos Humanos en Chile todavía no han tenido la rapidez que han tenido en otros países como aquí en Argentina por ejemplo, existe un repudio generalizado y allá no lamentablemente.

- ¿Y por que creen que ocurre eso en Chile?
RM: Chile sigue estando dividido, hay una gran parte de nuestro país que apoyó la dictadura y siguen siendo parte de una derecha y justificando muchas de las cosas que se hicieron, y no son pocos.
CE: A pesar de todo eso. Cuando los milicos estaban en el poder, tanto los argentinos, los chilenos, los paraguayos, etc, hicieron sus acuerdos y funcionaban como reloj. La Operación Cóndor, que es por todos conocidos. Ellos hacían intercambios de detenidos y sin embargo ahora todos los gobiernos del cono sur, estamos en democracia pero no ha existido la voluntad política de todos esos gobiernos para enjuiciar y aclarar todos esos casos, eso es una tarea pendiente que aún existe.

La amplia visión y el compromiso que como artistas tienen con la realidad generan constantemente nuevos desafíos en ellos, aunque hoy tienen toda su energía puesta en los shows que presentarán en Argentina: “Estamos en Argentina, estamos recién partiendo, estamos después de 35 años como estábamos en Chile a los comienzos y la verdad que tenemos las mismas ganas. Sentimos que hay una puerta que se abre donde nuestra canción puede tener un espacio, donde podemos compartir con músicos y gente que admiramos del cancionero argentino. Son siempre desafíos a los cuales estamos abiertos. No cuestionamos el hecho de venir y empezar de nuevo porque es como se hace. Hay países en América Latina donde no hemos estado. En Brasil hemos estado dos veces y el público nos conoce casi nada, hay mucho por hacer todavía. Además sentimos que nuestra canción tiene sentido tanto en Chile como en cualquier país de América Latina” dice Roberto Márquez y agrega: “Desde lo musical, estamos en constante búsqueda, la verdad que hemos tocado una gran cantidad de instrumento. Estamos siempre muy abiertos a la búsqueda de instrumentos y de ritmos, somos muy inquietos”. Carlos Elgueta continúa: “Siempre las inquietudes nuestras se dan cada vez que vamos a distintos lugares. En Venezuela, cuando fuimos la primera vez nos metimos en lugares donde el cuatro era la cosa más tradicional, a lugares donde estaban los luthiers y convivimos con ellos varios días para aprender las formas. En Australia también con el didjeridú, al invitar a aborígenes a tocar con nosotros en un concierto en el Opera House de Sidney, luego nos enteramos que esa fue la primera vez que un aborigen australiano tocaba allí. Son cosas que hacemos y que nos motivan fuertemente y que siguen siendo motor del grupo”.

Un motor que se sigue alimentando de diversas motivación y que ya está a punto para ponerse en marcha en los escenarios de Buenos Aires.

Por Pablo Piris

martes, 6 de enero de 2015

Santiago Feliú: "Hago canciones cuando no puedo más estar sin ellas"

Entrevista realizada en noviembre de 2011, virtualmente, cuando Santiago Feliú vino a la Argentina y previo a su espectáculo en La Trastienda. Publicada el 28 de noviembre de 2011 en Raíces del Folklore. 

El cantautor cubano Santiago Feliú, perteneciente a las Nueva y Novísima Trova Cubana está desde el 11 de noviembre de gira por nuestro país. Ya ha recorrido varios puntos de la Provincia de Buenos Aires, Rosario y Córdoba. El 2 de diciembre actuará en La Trastienda, para luego cerrar su gira el 7 en Bahía Blanca. Aquí el trovador, siempre comprometido con el arte y con las causas sociales, comparte algunas de las impresiones de esta gira, de su momento y de sus pensamientos.

Santiago Feliú es uno de los artistas más destacado de una generación de músicos posterior a la Nueva Trova. Nacido en La Habana en 1962, desarrollo su infancia al lado de los grandes gestores de la nueva trova de los cuáles forma parte su hermano Vicente. A nuestro país llegó por primera vez allá por la década del '80 cuando fue invitado por su padrino artístico Silvio Rodríguez al recital que brindó en el Luna Park luego de la vuelta a la democracia. Nuevamente en nuestro país y previo a su presentación en La Trastienda, Feliú hará un recorrido por sus nuevas e históricas canciones y presentará temas de su último trabajo: Ay, la vida, décima producción discográfica en casi treinta y cinco años de carrera.

- Luego de presentarse por distintos escenarios de nuestro país ¿cómo nota el recibimiento del público argentino?
Como siempre, muy cálido, muy buena onda, mis seguidores de siempre.

- Entre la salida de "Sin Julieta" y la de "Ay la vida" pasaron varios años ¿a qué se debió esa espera?
Soy compositor de rachas y espero por ellas. Hago canciones cuando no puedo más estar sin nuevas. Voy a mi aire, respeto mucho el arte del disco, no lo veo como un producto comercial aunque así sea, y eso de escribir versos sobre una melodía no es para mí de todos los días.

- Ay, la vida, su último disco ¿resume un poco la madurez de sus cuarenta y tantos años?
Y tantos que voy pa' cincuenta en marzo. Sí, puede verse como un resumen de lo vivido hasta hoy, canciones reflexivas sobre la amistad, la paternidad, el amor desamorado, una canción para Cuba, más de lo mismo madurado con mis formas poéticas de siempre.

- ¿Cómo recuerda hoy a la distancia aquella infancia rodeada de los grandes artistas de la nueva trova contemporáneos a su hermano Vicente?
No tanto recordar porque seguimos viéndonos, pero sí que me formó ese constante interactuar con los clásicos, los de mi generación y los mas jóvenes, claro.

- ¿Existe actualmente en Cuba algún movimiento como el de la nueva trova? ¿En otro lugar del mundo encuentra movimientos interesantes o similares que se esten generando?
No, no existe. Sólo trovadores por su cuenta; tampoco creo que exista nada similar en el mundo.

- ¿Qué aportes cree que usted ha hecho desde su lugar a la trova y a la canción social latinoamericana?
Insisto en hacer una canción de arte, creo que es mi aporte.

- Alguna vez declaró que "en los 80' en Argentina descubrió que existe un rock en castellano y además buenísimo" ¿Qué artistas argentinos admira?
Charly (García), León (Gieco), Fito (Páez), Baglietto, Los Redondos, Divididos entre otros.

Santiago Feliú tiene una peculiar manera de ejecutar la guitarra, ya que siendo diestro, desde pequeño continúa tomando el instrumento por la izquierda sin invertir la posición de las cuerdas destinada a la interpretación de diestros. Por otra parte siempre ha sido tanto en lo artístico como en la vida, un defensor crítico de la Revolución que lo vio nacer y de las causas sociales.

- Juan Pin Vilar lo definió como un "hippie del comunismo" ¿se identifica con ese rótulo? ¿Se definiría de la misma manera?
Fue el nombre que se le dio a una biografía sobre mí. Tengo mucho de la esencia y el espíritu del hippismo y vivo en una sociedad que aspira al comunismo, supuestamente una etapa superior al socialismo, así que es cierto y gracioso.

- Ha sido un férreo defensor de la Revolución ¿Ante qué desafíos se encuentra hoy el proceso revolucionario en Cuba?
Resistiendo como siempre al bloqueo y al socialismo que nos impone el capitalismo, distante del que pudiéramos tener.

- ¿Qué opina de los procesos que se vienen llevando adelante en América Latina en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador, y en menor medida, en Brasil, Argentina y Uruguay?
Distinto y mejor sí que es, gracias entre otras cosas a la resistencia de Cuba.

- ¿Hay algo que le quede pendiente por hacer en su carrera artística?
Sólo seguir haciendo canciones.

- ¿Alguna opinión sobre los cinco cubanos y el bloqueo de EE.UU.?
El bloqueo sigue siendo un cruel absurdo lo mismo pasa con los cinco.

Por Pablo Piris

sábado, 3 de enero de 2015

Teresa Parodi: "Me quiero mostrar como cantora popular"

Entrevista realizada una tardecita de agosto de 2009, en el estudio del "Portugués" Da Silva, donde Teresa estaba ultimando los detalles de su disco "Corazón de pájaro" junto a su productor Marcelo Perea y su manager María Elvira Grillo. Publicada en el sitio "Raíces del Folklore", el 31 de agosto de 2009.

Teresa Parodi es hoy en día una de las mayores exponentes de la canción popular. Primero supo pintar los paisajes y contar las historias de su región, el litoral, desde sus composiciones, para luego abrir ese espectro e involucrarse de lleno en cuestiones cotidianas desde una mirada nacional, excluida de todo regionalismo. Hoy Teresa, prepara un nuevo disco y sigue adelante con varios proyectos en los que muestra su compromiso con nuestra realidad y con nuestra cultura.

Un estudio de grabación antológico, como lo es el del "Portugués" Da Silva, lleno de micrófonos y grandes consolas es el paisaje de fondo para el diálogo con Teresa Parodi. En los pasillos, suena “Tu que puedes vuélvete” una obra de Atahualpa Yupanqui en la voz de Teresa Parodi, que los técnicos junto al productor musical Marcelo Perea escuchan con atención. Teresa está avocada a la grabación de un nuevo trabajo discográfico y esto nos dice al respecto: “Hace mucho tiempo quería grabar. Este es un disco que le voy a poner ‘Corazón de pájaro’ y voy a grabar canciones de autores que admiro mucho, que me parece muy importante cantar.

- ¿Por qué ha elegido “Corazón de pájaro” como nombre para el disco?
Hay una canción que se llama “Corazón de pájaro” y yo le puse ese nombre al disco porque sentí que sobrevolaba con mi corazón otras regiones del país cantándole a esas regiones. Como autora también muestro varias canciones que no son del litoral y que me parecía muy importante mostrar. Yo compongo y no tengo límites, pero no siempre he mostrado toda la gama de canciones que voy a mostrar en este disco.

Con respecto a este nuevo material Teresa nos da más detalles: “Serán siete canciones de otros autores y siete canciones mías. Bien dividida en dos la selección del repertorio. Las canciones mías que grabo son todas canciones inéditas y las canciones de los autores y compositores que elegí son hermosísimas canciones que tienen muchas versiones , quizás no son los temas más abordados, pero son canciones muy hermosas que muchísima gente conoce, pero no son los más conocidos. Es un disco que grabé para disfrutar del canto”.

- ¿Quiénes son los autores que estarán presentes en este disco?
En este disco grabaremos “Barco quieto” de María Elena Walsh, “La paciencia pobrecita” M.E. Walsh en letra y música de Oscar Alem; de Yupanqui “Tu que puedes vuélvete”; de Armando Tejada Gómez y Hugo Figueroa “Primera soledad”. Además coincidentemente un tema que se llama “Soledad” de Jorge Drexler. Voy a cantar “Me gusta Jujuy cuando llueve” de Yunes Castillo - Iacopetti; “Oración del remanso” de Jorge Fandermole y después mis canciones. Me quería dar el gusto de cantar estos temas y versionarlos, la verdad que estoy muy feliz. Acá va a aparecer muy protagonista el piano y también una formación diferente. Va a haber muchos sonidos, muchos matices en el disco. Me quiero mostrar más que nada como cantora popular.

En este material Teresa volverá a grabar obras inéditas suyas y versiones de otros autores que hasta ahora no había abordado. Este disco llega luego de "Autobiografía" un material en el que Teresa se dio el gusto de volver cantar las canciones más emblemáticas hasta ese momento de su trabajo como autora y compositora. “Me lo pidió la compañía y me gustó. Me dio mucho placer hacer ese disco como me esta dando mucho placer este” confiesa Teresa.

- A los medios nos gusta catalogar o poner etiquetas a la gente y cuando se habla de Teresa Parodi se dice que es “una cantora con compromiso social”, ¿se siente cómoda con esa “etiqueta”?
Yo creo que mi canción ha pasado por ese lado. Yo escribí mi canción desde ahí, intentando contar. Una mirada de compromiso de contar una realidad que no siempre está contada en las canciones. Hay algunos autores que lo han hecho, muchísimos, entre ellos Yupanqui, y que han pintado y contado la realidad de los habitantes que tienen más situación de marginalidad y de oficios marginales. No soy la única por cierto. En América hay muchísimo autores: Violeta Parra, Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti y tantos. Es toda una corriente del canto popular que a mí me importa mucho. Yo siento que por ahí quiero que pasen mis canciones, es una elección personal. Todas las otras formas existen y está muy bien, cada uno decide hacer su obra desde un lugar.

- Desde su experiencia ¿Cómo ve a los cantores más jóvenes?
Yo creo que las escuelas de música, de canto popular están dando un semillero, una generación de músicos, cantores e intérpretes impresionantes. Yo estoy muy feliz con lo que está pasando, hay muchísimos nombres para anotar en una lista muy fuerte ya de gente joven que viene con todo, que parece muy serio su trabajo. También con una búsqueda estética y una ética de compromiso con la música y con las obras de los grandes maestros de la música argentina que me parece muy importante.

- Y como compositora ¿cree que en la poesía estén surgiendo nuevos valores?
Yo creo que hay mucha gente que está tomando en serio el trabajo de trabajar las letras de las canciones con contenido con belleza, con uso del lenguaje y me parece que eso le hace mucho bien a nuestra música. Yo estoy muy feliz con todo ese movimiento de gente joven.

Teresa Parodi además es Directora del ECUNHI, Espacio Cultural Nuestros Hijos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Previo a la entrevista, Teresa contaba con entusiasmo su labor en dicho espacio.

- Trabajar en el ECUNHI la apasiona mucho…
Me hace muy feliz dirigir ese espacio de las Madres de Plaza de Mayo, estoy muy honrada de haber sido elegida por ellas para dirigir ese lugar, para poner un proyecto cultural en el lugar. Estamos haciendo cosas de muchísima envergadura, las puertas están abiertas para todo tipo de público. Hay mucha gente joven que va. Hay una actividad docente muy importante, con talleres en cuatro áreas del arte como música, literatura, artes visuales y teatro. También tenemos una importante actividad cultural, tenemos un ciclo de SADAIC, un Festival de Teatro Nacional que se va a hacer en noviembre, otros ciclos de música y de obras de teatro que vamos haciendo los fines de semana dándoles lugar a los grupos jóvenes.
Nosotros pensamos que el ECUNHI debe ser el espacio , donde todo este reservorio apasionante de la cultura argentina, que por ahí está buscando un lugar alternativo porque no tiene muchos lugares en los circuitos comerciales, el ECUNHI abre las puertas para ellos.

- ¿Qué proyectos tiene a corto plazo?
Se viene un viaje a Israel en breve y pronto la aparición de este disco que me va a tener ocupada en eso. En Israel voy a hacer una serie de conciertos después de varios años y me encanta esa idea. Estuve con Mercedes Sosa la primera vez y fue muy hermoso aquel encuentro con el público de Israel y trataré de darles lo mejor de mi para ver si volvemos a encontrar un punto de emoción como aquella vez.
Por supuesto, los viajes permanentes por todo el país y mi actividad tanto en SADAIC como en el ECUNHI y como el AADI que son instituciones que amo porque SADAIC nos contiene a los músicos, autores y compositores y AADI a los intérpretes y creo que hay mucho trabajo para hacer ahí y lo mismo el ECUNHI, asi que estoy “a full” pero estoy muy feliz y todo tiene que ver con todo.

Agradecimientos:
A Coqui Sosa y a María Elvira Grillo.